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miércoles, 1 de diciembre de 2010

Cuotas camerales: ya estaba bien

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

Entre las medidas anunciadas ayer por José Luis Rodríguez Zapatero no es de escasa entidad la de suprimir la obligatoriedad de las cuotas de las Cámaras de Comercio. Muy al contrario, es una medida de gran importancia para las pequeñas y medianas empresas, y también para los autónomos, que nunca han llegado a explicarse cómo se les obliga a pagar unas cuotas de unas entidades que presuntamente les prestan unos servicios que nadie les ha demandado. Según un reciente estudio, más del ochenta por ciento de las pymes y autónomos no saben para qué sirven las Cámaras de Comercio y más del noventa y cinco por ciento manifiestan que jamás han hecho uso de sus servicios. Pese a ello, cada año, los servicios de recaudación les pasan un recibo cuyo importe consta de una cantidad fija y otra variable según beneficios, y su impago supone verse demandado en vía ejecutiva, llegando incluso al embargo de los propios bienes. Inexplicablemente, esta obligatoriedad estaba amparada por sentencias del Tribunal Constitucional. O sea, que había que pagar sí o sí.

No es mi deseo juzgar aquí y ahora la labor que desarrolla la Cámara de Comercio de Almería, y las cámaras de comercio en general. Sencillamente, porque de la misma no tengo más conocimiento que el que ofrece la prensa. Sí puedo decir que, después de más de treinta años de actividad empresarial, aún no sé dónde está su sede social. Y nunca he requerido sus servicios para nada. ¿Es congruente que cada año esté obligado a pagar sus cuantiosas cuotas? Sinceramente, creo que no. Por eso, este anuncio de Zapatero es motivo de satisfacción. En un estado democrático el asociacionismo debe ser voluntario, nunca impuesto. Y las cuotas camerales eran una imposición inexplicable.