_______________________________________________________________________________________________

sábado, 9 de octubre de 2010

Es país de viejos

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

Por si alguien tenía dudas sobre la necesidad o no de reformar el sistema público de pensiones, el INE nos despertó ayer con un dato preocupante: la población española va a envejecer a pasos agigantados. De aquí a 2020 el número de españoles va a aumentar en apenas algo más de un millón, frente a los seis millones que ha aumentado entre 2000 y 2009. En los próximos diez años el colectivo en edad de trabajar (de 16 a 64 años) se recortará en medio millón, mientras que el grupo de más de 64 años, en edad de jubilación, se incrementará en 1,3 millones de personas. En 2020, dos de cada diez habitantes tendrá más de 64 años.

Este imparable envejecimiento de la población española va a ocasionar, querámoslo o no, un deterioro de nuestro sistema público de pensiones. El mismo INE nos dice que, si no empezamos ya a tomar medidas, el pequeño superávit que tiene actualmente la Seguridad Social puede convertirse en un déficit que alcanzará el 6% del PIB en 2050 y cercano al 10% en 2060. En el futuro, el sistema actual será insostenible incluso con una tasa de empleo del 100%.

Están en un error quienes consideran que con la propuesta de reforma del sistema público de pensiones a lo que nos estamos enfrentando es a un debate ideológica. No hay nada más opuesto al ideario progresista que dejar caer un sistema que a quien beneficia principalmente es a quienes el mayor capital que han acumulado durante su vida laboral es la pensión que cada mes les puede otorgar el erario público. Los españoles, de izquierdas, de derechas, de centro o de lo que sea, tenemos mil y un motivos para quejarnos de muchas cosas que están ocurriendo hoy en nuestro entorno. Pero meter en el saco del griterío un tema tan delicado como éste es una tremenda equivocación. No es sólo el INE, ni es sólo el Banco de España, ni es solo el PSOE ni es solo el PP, son las propias evidencias las que nos dicen que el futuro de las pensiones no está garantizado si ahora, con tiempo suficiente, no se realizan los retoques necesarios. Vamos a ser realistas por una vez.