_______________________________________________________________________________________________

sábado, 21 de agosto de 2010

Cuevas del Almanzora: el culebrón del verano

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

En Cuevas del Almanzora hay, estos días, tema de conversación. Resulta, dicen, que al Ayuntamiento se le han perdido 250.000 metros cuadrados de terreno que parece que son de su propiedad. Recapitulemos la historia, que es de novela. Era el día 29 de julio de 1934. Ante el notario don Félix Pablo Gundín comparecen, como comprador, en nombre del Ayuntamiento, el síndico Antonio Fernández Martínez, y como vendedor, el vecino Francisco Soler. Objeto de la compraventa: 25 hectáreas de terreno en el pago de la Algarrobina. Precio: 6.000 ptas. Destino: puesta a disposición del Ministerio de la Guerra para construir un aeródromo militar. Ora que si la República, ora que si la guerra, ora que si la dictadura, la verdad es que el campo de vuelo en cuestión nunca llegaría a hacerse y el terreno quedó, en cuanto a propiedad, en “tierra nadie”. Hasta que un curioso, el letrado Marcos Sánchez, se ha puesto a indagar y ha acudido incluso al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Almería, que ha requerido al Ayuntamiento para que abra un expediente de investigación y recupere la propiedad, si a ello ha lugar.

El problema es: ¿dónde demonios se han metido los dichosos 250.000 metros cuadrados de terreno? El periódico comarcal “Actualidad Almanzora” ha llegado a la conclusión de que esas veinticinco hectáreas son hoy propiedad de la empresa holandesa Bay Investments -titular del complejo turístico Desert Springs-, quien se los compró en los años 90 por 56 millones de pesetas a unos vecinos del pueblo, que, a su vez, se los escrituraron por el artículo 205 de la Ley Hipotecaria, esa extraña vía por la que, tiempo ha, muchos pilluelos se apoderaron de finca inmatriculadas que nunca les pertenecieron. La compañía holandesa, más tarde, en las operaciones con su matriz, valoraría la finca en cerca de 3.000 millones de pesetas.

El asunto anda entre el Juzgado y la investigación municipal y nadie sabe cuál va a ser el desenlace final. En el pueblo se comenta que la corporación municipal ya se relame los labios pensando en el destino que a ese dinero se le va a dar.