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sábado, 28 de agosto de 2010

Taurinos y antitaurinos

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
http://www.emilioruiz.es/

Las corridas de toros, tal como se entienden hoy, tienen su origen en el siglo XVIII. Y prácticamente desde el mismo día de su nacimiento han vivido inmersas en un ambiente de polémica. Sorprende que haya tanta gente que crea que es nuevo este debate de “toros sí/toros no”. Ni pensarlo. Fernando VI sólo admitía corridas de toros con fines benéficos y Carlos III llegó a prohibirlas en 1771, lo mismo que Carlos IV a principios del XIX, si bien es cierto que en ambos casos la gente hizo caso omiso. Más recientemente, Francia acotó la celebración de corridas a “aquellos lugares donde se demostrase que son una tradición arraigada ininterrumpidamente”, las plazas del sur, y Canarias las prohibió en 1991 promulgando una ley que impide “la utilización de animales en peleas, fiestas, espectáculos y otras actividades que conlleven maltrato, crueldad y sufrimiento”.

El caso de Cataluña ha sido, pues, el último, pero no el único. Es cierto que la conjunción de dos elementos coetáneos, como la sentencia del Estatut y el debate sobre la prohibición, han dado a éste un aire especial. Pero nadie puede ignorar que todo el proceso catalán se ha desarrollado en un ambiente de respeto a los principios democráticos. La propuesta surgió de una iniciativa popular, se han oído y escuchado a defensores y detractores de la fiesta y los legítimos representantes del pueblo, en uso de sus atribuciones, han determinado lo que consideran lo mejor.

Precisamente porque el debate no es nuevo y porque, querámoslo o no, va a estar presente durante mucho tiempo en la vida española, sería conveniente que taurinos y antitaurinos se acostumbraran a convivir en un ambiente de respeto mutuo. Espectáculos como el del otro día, a las puertas de la plaza de Almería, son lamentables desde cualquier punto de vista que se mire. Ni los taurinos son asesinos ni éstos tienen por qué identificar a la fiesta con el sentimiento hacia lo español. Eso de “¡soy español, español, español…!” hay que dejarlo para el fútbol, que es donde nos va bien, y lo de “¡asesinos…!”, gritenselo, por favor, a quienes se dedican a destruir vidas humanas.

sábado, 21 de agosto de 2010

Cuevas del Almanzora: el culebrón del verano

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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En Cuevas del Almanzora hay, estos días, tema de conversación. Resulta, dicen, que al Ayuntamiento se le han perdido 250.000 metros cuadrados de terreno que parece que son de su propiedad. Recapitulemos la historia, que es de novela. Era el día 29 de julio de 1934. Ante el notario don Félix Pablo Gundín comparecen, como comprador, en nombre del Ayuntamiento, el síndico Antonio Fernández Martínez, y como vendedor, el vecino Francisco Soler. Objeto de la compraventa: 25 hectáreas de terreno en el pago de la Algarrobina. Precio: 6.000 ptas. Destino: puesta a disposición del Ministerio de la Guerra para construir un aeródromo militar. Ora que si la República, ora que si la guerra, ora que si la dictadura, la verdad es que el campo de vuelo en cuestión nunca llegaría a hacerse y el terreno quedó, en cuanto a propiedad, en “tierra nadie”. Hasta que un curioso, el letrado Marcos Sánchez, se ha puesto a indagar y ha acudido incluso al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Almería, que ha requerido al Ayuntamiento para que abra un expediente de investigación y recupere la propiedad, si a ello ha lugar.

El problema es: ¿dónde demonios se han metido los dichosos 250.000 metros cuadrados de terreno? El periódico comarcal “Actualidad Almanzora” ha llegado a la conclusión de que esas veinticinco hectáreas son hoy propiedad de la empresa holandesa Bay Investments -titular del complejo turístico Desert Springs-, quien se los compró en los años 90 por 56 millones de pesetas a unos vecinos del pueblo, que, a su vez, se los escrituraron por el artículo 205 de la Ley Hipotecaria, esa extraña vía por la que, tiempo ha, muchos pilluelos se apoderaron de finca inmatriculadas que nunca les pertenecieron. La compañía holandesa, más tarde, en las operaciones con su matriz, valoraría la finca en cerca de 3.000 millones de pesetas.

El asunto anda entre el Juzgado y la investigación municipal y nadie sabe cuál va a ser el desenlace final. En el pueblo se comenta que la corporación municipal ya se relame los labios pensando en el destino que a ese dinero se le va a dar.

viernes, 20 de agosto de 2010

Excusas de mal pagador

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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Tiene un poco dura la cara –dicho sea con el máximo respeto- el alcalde del municipio sevillano de Castilleja de Guzmán. Quería, el hombre, cachondearse un poquito hasta de la misma justicia y le ha salido el tiro por la culata. Y todo por una deuda de 600.000 euros que su ayuntamiento mantiene con una empresa desde hace ya más de diez años. Cuando fue elegido alcalde se encontró con la deuda recién contraída y no tuvo mejor idea que decir que él no iba a soltar un euro porque “yo no le he encargado ninguna obra a este constructor”. La justicia de cansó de recordarle algo tan elemental como que los asuntos municipales no funcionan así, que la continuidad de la gestión requiere que él tiene que asumir los acuerdos adoptados legítimamente por sus antecesores de igual manera que sus sucesores tendrán que asumir los suyos. Pero, por lo que se ve, no lo entendía, o no quería entenderlo. Hasta que al TSJ de Andalucía se le han hinchado los cataplines y ha tomado la decisión de imponerle “multas coercitivas en los patrimonios personales” tanto a él como al secretario municipal si en un mes no hacen efectiva la deuda.

Hace un par de meses el Congreso de los Diputados ha aprobado la modificación de la Ley de Morosidad, que pretende igualar con Europa los pagos de deudas entre particulares y de la administración con éstos. A partir de ahora, cualquier administración tiene que pagar a sus proveedores en 50 días, plazo que se acortará a 45 días en 2012 y a 30 días a partir de enero de 2013. Las empresas, por su parte, tendrán que pagar a sus proveedores y subcontratistas en el plazo de 120 días, que bajarán a 90 en 2012 y a 60 en 2013.

La ley, hecha así, es preciosa. Si se cumpliera. Y la cumplieran todos. Seguro que la administración va a estar vigilante para que los particulares la cumplan, pero ¿quién va a vigilar para que la cumpla la propia administración? Alcaldes como el de Castilleja de Guzmán hay muchos, porque todavía, para ser alcalde, a nadie se le exige una mínima dosis de responsabilidad.

martes, 17 de agosto de 2010

El vecino del sur


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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Desde principios de este verano los medios de comunicación españoles dan soporte a una ambiciosa campaña del reino de Marruecos, promovida por su ministerio de Industria, Comercio y Nuevas Tecnologías, encaminada a conseguir la inversión de nuestras empresas en el país vecino como “una posible solución frente a la crisis”. En los spots publicitarios, Marruecos se presenta como un país moderno que ha acelerado notablemente su apertura económica y que pretende la incorporación plena al Mercado Único Europeo. “La idea”, dice el ministro, Ahmed Chami, “es llegar a cumplir para Europa el mismo papel que México para Estados Unidos”, y el slogan de la campaña es bastante pretencioso: “Estamos preparados para recibirles”. Pero ésta es la cuestión clave: ¿está Marruecos preparado para recibirnos?

Hoy, hay una realidad incuestionable. La cercanía geográfica de Marruecos, su estabilidad política, los bajos costes de la mano de obra, su potencial de crecimiento, la situación geo-económica y el plan de reformas institucionales en que se encuentra inmerso, junto a las cordiales relaciones diplomáticas que, salvo contadas excepciones, siempre hemos tenido, han hecho de España el segundo inversor extranjero tras Francia. España exporta ahora mismo a Marruecos más que a México, más que a Brasil y Argentina juntos y más que a China e India juntos, y en un porcentaje similar al conjunto del resto de países del norte de África. El 2 % de nuestras exportaciones se hacen al país alauita y todos los indicios apuntan a que se ese porcentaje se verá incrementado notablemente en los próximos años.

Marruecos necesita a España como lugar cercano de apertura hacia Europa, que es de donde le pueden venir sus principales recursos de prosperidad, y España necesita a Marruecos como un mercado alternativo para su economía. Pero para que estas relaciones se mantengan es necesario que ambos países se doten de un marco de amistad sincera, de estabilidad y confianza. Y para ello Marruecos debe despojarse definitivamente de los prejuicios que mantiene hacia nuestro país. Situaciones como la que estos días se están viviendo en la frontera de Melilla y las que periódicamente se viven con reivindicaciones territoriales absurdas no ayudan a crear ese clima. Como tampoco ayudan ciertas deudas pendientes que el estado marroquí tiene que saldarse consigo mismo. Estamos hablando de su deficiente sistema judicial, de su inseguridad jurídica, de su carencia en materia de formación y, sobre todo, de sus desorbitados niveles de corrupción.

jueves, 12 de agosto de 2010

Ceremonia de la confusión

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www. emilioruiz.es

En estos convulsos tiempos que nos han tocado vivir una de las pocas cosas que podemos exigir a nuestros gobernantes es que no alimenten la ceremonia de la confusión. Las empresas, los inversores, eso que algunos llaman despectivamente “los mercados” –que, no lo olvidemos, son los motores que alimentan la economía de un país- piden mensajes nítidos, concretos y ciertos y desprecian la improvisación y la política de bandazos. Es lógico, pues resulta difícil elaborar un plan serio de negocio o de inversión si las reglas de juego cambian un día sí y el otro también.

Hace apenas quince días el gobierno adoptó una medida dramática para la supervivencia de un buen número de empresas dedicadas a la construcción de infraestructuras públicas. No olvidemos que nuestro país es líder mundial en empresas de este tipo, muchas de ellas integradas en el Ibex-35. La medida, en opinión de la mayoría de los expertos, fue disparatada, pues lo menos que debe hacer un gobierno es recortar en inversiones que generan valor añadido y riqueza, que generan progreso y bienestar en definitiva, en vez de hacer recortes en el gasto corriente. Pero, compartida o no, la medida se tomó y punto. Todas las empresas del sector se han puesto manos a la obra para operar en el nuevo escenario. Algunas no podrán superar la situación y se verán abocadas al concurso mandando a la quiebra a un montón de empresitas subcontratistas y trabajadores autónomos. Otras, podrán resistir a base de mucha imaginación y dedicación.

Reconoce ahora el gobierno, tan sólo dos semanas después, que aquella medida fue extremadamente dura, que a ese paso nos vamos a cargar un tejido empresarial muy consolidado y solvente y que los índices de paro se pueden disparar en vertical en el tercer trimestre. Pues claro, ¿es que no se lo dijimos? ¡Hala, a rectificar toca!

Y puestos a hacer más rectificaciones, emplazo al lector a la próxima: el decreto de congelación de créditos de las entidades locales para 2011. Es el aliado perfecto del desempleo. Será suavizado o completamente derogado. Y si no, al tiempo.

jueves, 5 de agosto de 2010

Algo hemos hecho mal


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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Aún a sabiendas de que está feo autocitarse, me va a permitir el lector que reproduzca un par de párrafos de un artículo que con mi firma y bajo el título de “Andalucía, ante el futuro de las cajas de ahorros” publicó este periódico hace ahora justamente un año. Éste es uno: A la vuelta de pocos años el mapa de cajas de ahorros quedará reducido a ocho o diez marcas, las más grandes, solventes y mejor gestionadas. Muchas comunidades autónomas tendrán que renunciar a su propia caja aún a pesar de sus deseos.

Y éste, otro: En este panorama que se vislumbra a la vuelta de la esquina conviene meditar un poco sobre el papel que va a desempeñar Andalucía. Nadie duda de que las cajas de referencia de las comunidades catalana y madrileña tienen garantizada su permanencia y su posición de cabecera ante futuros movimientos de concentración. Pues bien, la tercera pata de ese banco dominador debe ser Unicaja, por ser la entidad más representativa de la comunidad autonómica española que tiene mayor número de habitantes, que tiene mayor presupuesto y la que reúne todas las condiciones para desempeñar un papel determinante en el futuro del Estado.

Decía esto, ya digo, hace sólo un año. ¿Y cuál es hoy el panorama? Desolador para Andalucía. Madrid y Cataluña han reforzado sus posiciones acogiendo, entre otros, a los dos primeros grupos de cajas, los encabezados por Caja Madrid (339.000 millones de euros en activos) y La Caixa (280.000). En el baile de fusiones, las cajas andaluzas no sólo no ha sumado un solo euro –el proyecto de fusión de Cajasol con Caja Guadalajara era anterior- sino que han visto cómo se le han ido Cajagranada (14.000), a Madrid, y Cajasur (19.000), al País Vasco. Aquella Caja Única de Chaves, si se hubiera formado, sería una entidad de 113.000 millones de euros en activos, la cuarta de España. Pero ya no es posible. Unicaja, hoy, descansa en un humilde décimo lugar del ranking con 35.000 millones de activos y Cajasol en el undécimo con 30.000. Unidas, se colocarían en el séptimo lugar. Menos da una piedra.

La mayoría de los andaluces tenemos la sensación de que, también en esto, algo hemos hecho mal. O no hemos hecho bien, que a fin de cuentas viene a ser lo mismo.