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sábado, 17 de julio de 2010

Una noticia buena y otra mala

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

El mundo financiero andaluz nos dio el pasado viernes dos noticias, una buena y otra mala. La buena: Cajamar ha absorbido Caixa Rural Balears. Cierto que es una entidad pequeñita, que apenas incrementa un dos por ciento los actuales activos de la cooperativa de crédito almeriense (544 millones de euros sobre un total de 28.000), pero tiene la operación tres vertientes que le dan un toque altamente positivo: una, que, al contrario que en las últimas ocasiones, no se trata de una fusión fría sino de una fusión pura y dura (insisto en lo que dije en un anterior artículo: lo de los sips es un mal rollo que sirve para mantener estructuras paralelas); otra, que la caja almeriense da un paso más en el camino hacia su transformación en una entidad de ámbito nacional, saltando ahora el charco, y la tercera, que ya parece imparable el avance de Cajamar hacia el objetivo de conseguir unos activos de cincuenta mil millones de euros, que es la cantidad mínima que el Banco de España considera que debe tener una entidad financiera para poder subsistir de forma autónoma.

Y la noticia mala: Cajasur, como Cajagranada, también se nos va también de Andalucía. Se va al País Vasco, a alimentar las despensas de la Bilbao Bizkaia Kutxa. Sé que alguien puede acusarme de hacer planteamientos demagógicos, pero, nada más conocer la noticia, me vino a la mente esta interrogante: ¿si hubiera sido al revés, si hubiera sido la BBK la que estuviera en venta y las candidatas a su control hubieran sido la Kutxa o Caja Vital, las otras dos cajas vascas, por un lado, y Unicaja, por otro, alguien puede imaginar que se hubiera permitido que la caja vasca viniera para Andalucía? Mi respuesta la tengo más clara que el agua: no. Dice el Banco de España, para justificar su decisión, que de esta forma el Frob se ahorra unos cientos de millones de euros. ¿Y esta sensación de ninguneo, de humillación, de desprecio, esta cara de tonto que se nos queda a los andaluces, cuántos millones de euros vale?

Al final, los andaluces, somos tan poquita cosa, que, parodiando a Humphrey Bogart con su “siempre nos quedará París”, tendremos que conformarnos con decir que “siempre nos quedará Cajamar”.