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sábado, 3 de julio de 2010

La reforma laboral

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

Decía Zapatero que la reforma laboral que el gobierno estaba preparando iba a dar estabilidad a las relaciones en el mercado de trabajo durante los próximos veinte años. Por eso, su nacimiento había creado tanta expectación. La criatura ha venido al mundo en forma de Decreto-Ley, y qué decepción, qué enorme decepción. Tan debilita ha llegado que apenas dos meses de vida va a tener, pues el mismo texto ha sido enviado a las Cortes para su tramitación como proyecto de ley. ¿Era necesario dar vigencia a una reforma que, a su vez, iba a ser reformada en un par de meses? Creo que no, que nos podíamos haber ahorrado este tramite, pues quien lleva tanto tiempo esperando puede esperar dos o tres meses más.

He leído un par de veces el dicho texto. De verdad, no sé de qué se quejan los sindicatos. Su anunciada huelga general debe ser por otra causa, no por ésta. Porque, veamos: ¿Afecta esta reforma a los derechos adquiridos por los trabajadores con contrato en vigor? No, en absoluto. ¿Suprime el contrato ordinario con 45 días de indemnización por despido improcedente? Ni lo suprime ni baja la indemnización. ¿Resta protagonismo a la función de los sindicatos en las relaciones laborales? No sólo no les resta protagonismo, sino que les da otro que nadie había pedido, cual es el que se indica en el artículo 4º sobre movilidad en las empresas donde no hay representación legal de los trabajadores.

España necesita, de una vez y para muchos años, una legislación laboral que: 1.- Establezca como objetivo fundamental la creación de empleo, 2.- Incentive la contratación indefinida sin demonizar la contratación temporal, tan necesaria en algunos sectores productivos como la agricultura, el turismo y la construcción, 3.- Valore la productividad como elemento fundamental en la retribución del trabajador, 4.- Priorice los acuerdos de empresa sobre los sectoriales, 5.- Desjudicialice las relaciones laborales evitando artículos farragosos y de múltiples interpretaciones, 6.- Otorgue a las ETT el papel que se le quiere dar el INEM y que éste ni ha asumido ni va a asumir, y 7.- Flexibilice los despidos por causas económicas, pues siempre es preferible salvar a la mitad de la plantilla de la empresa que hundir a la empresa del todo.