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sábado, 24 de julio de 2010

La campaña de abonos del Almería

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
http://www.emilioruiz.es/

Todo hijo de vecino ha vivido alguna vez la experiencia de lo enrevesado que resulta darse de baja de cualquier servicio, llámese, por ejemplo, una línea telefónica, un seguro médico, una central de alarmas o una televisión de pago. Además de exigirnos el respeto a un determinado procedimiento de tramitación de la baja so pena de no verla nunca hecha efectiva, la compañía en cuestión, cuando aprecia que nuestra decisión puede ser definitiva, entonces es cuando queman el último cartucho con sus ofertas irresistibles: que si una nueva tarifa que va a reducir la factura de forma considerable, que si tres meses de alta gratis, que si un nuevo paquete por el mismo precio… Es cierto que la mayoría de las veces tanta insistencia agota, pero siempre queda en nuestro interior la duda de qué es mejor, si que nos ignoren o que valoren nuestra permanencia. En cualquier caso, todos somos comprensivos con este proceder de unas compañías para las que los ingresos periódicos del abonado son una pieza clave en sus cuentas de resultados.

Lo que no es normal es la forma con la que actúa cada año la Unión Deportiva Almería en su campaña de renovación de abonados. Optan por el camino de la ignorancia. Su proceder retrata fielmente el funcionamiento arcaico de una institución que parece que aún no ha descubierto los efectos positivos de la publicidad y el marketing. Se creen que estas cosas sólo se arreglan echando mano del lagrimeo y del presunto compromiso que todo el mundo debe tener con no sé qué sentimiento rojiblanco. Que no, señores, que estas cosas, hoy, no funcionan así. Pregunto: ¿mientras todos y cada uno de los miembros de la Junta Directiva, empezando por el presidente, observan cómo cada año la bolsa de abonados va menguando, a nadie se le ha ocurrido crear un servicio de contacto directo, aunque sea telefónico, con el actual y el potencial abonado? Ojo, que quien tanto quiere ignorar, al final, puede verse ignorado.