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sábado, 22 de mayo de 2010

Fue bonito mientras duró

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
http://www.emilioruiz.es/

Podemos hacer cinco huelgas generales o cinco mil. Podemos maldecir una vez o mil veces al presidente del gobierno y a todo su gabinete junto. Podemos cabrearnos con nuestro vecino, con el vecino de nuestro vecino y con nosotros mismos. Pero quien no quiera ver esta realidad que tenemos y la otra que se avecina es que está ciego o que quiere hacerse el ausente. Este país nuestro, España, ha vivido tres lustros de crecimiento sin igual. Hemos alcanzado cotas de bienestar inimaginables. Hemos universalizado la sanidad y la educación, hemos protegido al desempleado, al marginado, al necesitado; hemos hecho una gran inversión en infraestructuras de todo tipo; hemos reforzado valores como el ecologismo y preocupado por otros como el cambio climático; hemos luchado por la igualdad de género, por el respeto al diferente, por la familia, por la dignidad del dependiente, del jubilado…

Ahora toca mirar atrás y pensar que todo aquello fue bonito mientras duró. Pero también tenemos que darnos un pellizco en el brazo y despertar de aquel sueño hecho realidad. Posiblemente sea cierto que hemos vivido en un inmenso engaño, que todo era falso, que aquella realidad estaba montada sobre un guión artificial que inevitablemente tenía que terminar así; que todo era teatro, puro teatro. De acuerdo, echémosle al menú los ingredientes que queramos y un puñado más. Pero una venda en los ojos ni va a alterar la realidad ni nos va a eximir de nuestras obligaciones.

Llegan malos tiempos para los demagogos, los irresponsables, los cobardes, los aprovechados y los vendedores de sueños imposibles. Es la hora del realismo, del sacrificio, del esfuerzo, de la imaginación, de la comprensión, de la tolerancia y del ánimo en estado positivo. Se presenta un proyecto de futuro apasionante para personas inteligentes, valientes y comprometidas. Quien quiera subirse al carro que lo haga, que en él cabemos todos. Quien prefiera quedarse en tierra, que se quede, pero al menos, que no ponga palos en la rueda.