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sábado, 13 de febrero de 2010

En avión a Sevilla

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

Diecisiete años después, este jueves he vuelto a Sevilla en avión. De aquel vuelo guardo un amargo recuerdo: a Binter Mediterráneo no se le ocurrió mejor idea que cancelar la línea sin traernos de vuelta. Fuimos catorce pasajeros a Sevilla y allí nos dejó. El inolvidable Manolo Falces, compañero de viaje, y yo coincidimos en ir al aeropuerto de San Pablo con bastante antelación para tomar el vuelo de regreso. “Lo sentimos, pero ha sido cancelado”. “¿El vuelo?”. “No, no, la línea”. Maldita gracia que nos hizo. Y suerte que llegamos con tiempo suficiente para tomar un vuelo para Madrid y aquí enlazar con otro para Almería. Fuimos los dos únicos que pudimos volver volando a Almería, aunque fuera vía Madrid. Los otros –creo que iba también José María Ortega, delegado entonces de Cultura- tuvieron que volver en taxis.

La experiencia esta vez ha sido mucho más agradable. Y sorprendente: no esperaba tanta ocupación. Se dijo, en la presentación del vuelo, que las estimaciones de ocupación eran del 35 % el primer año para llegar a 2013 con un 50 %. El vuelo del jueves llevaba en la ida más de cuarenta personas y en la vuelta solamente se veían tres o cuatro huecos en los asientos. El CRJ 200 es de 50 plazas. Al mostrarle mi grata sorpresa al senador Diego Asensio, también en el vuelo, me dijo que esa era la tónica diaria. De verdad que me alegré. Los 422 kilómetros que separan a Almería de Sevilla por carretera son una pesadez para hacer la ida y vuelta en el mismo día. En avión son 50 minutos.

Por poner algún reparo, me gustaría hacer una sugerencia: ¿no habría posibilidad de racionalizar un poquitín el horario del primer vuelo? El de Sevilla-Almería (ida 8,40 y vuelta 20,05) es el idóneo. El de Almería-Sevilla (ida 7,10 y vuelta 21,35) a quien mejor le viene es a El Corte Inglés.