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sábado, 30 de enero de 2010

Es país de pillos

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
http://www.emilioruiz.es/

Cuenta La Voz de Almería que cuatro personas –“individuos”, dice- han sido detenidos por la Guardia Civil por intentar cobrar a un empresario –no a otro “individuo”, claro- una deuda que mantenía con una empresa de El Ejido. Según la denuncia, los cobradores utilizaban métodos que el deudor considera coactivos para el empresario y su familia. Lógicamente, será la justicia quien determine si esto es así o, más bien, el empresario lo que sentía era molestia de ver cómo todos los días iban a su casa a pedirles que pagara una deuda que parece que tenía.

Como no conozco el hecho, del mismo ni quiero ni puedo opinar. Pero sí me gustaría denunciar el caso de muchos ladrones de cuello blanco que se aprovechan de la situación delicada que sufren muchas familias y empresas para sumergirse en ese mundo revuelto y hacer su agosto particular. Son expertos en el oficio de crear empresas con capitales sociales mínimos, que mantienen activas poco tiempo, el justo para obtener provecho propio a costa del dinero que corresponde a sus proveedores y a Hacienda y la Seguridad Social. Cobran y no pagan, y así se puede ver cómo, mientras sus acreedores se desesperan, ellos, y sus niños y señoras, estrenan coches de lujo y visitan con asiduidad los mejores restaurantes y celebran con esplendor cualquier evento familiar.

Es cierto que a estos ladrones de cuello blanco no se les puede extorsionar para cobrar su deuda, porque eso está penado. Pero algo tendrá que hacer la justicia con ellos. Es gente que se mueve en los negocios con una impunidad descarada, han encontrado los flecos por los que pueden eludir sus obligaciones y viven de puta madre mientras sus acreedores enrabian sin nada poder hacer. Éste, dicen algunos, es país de pillos. Y es verdad.