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viernes, 1 de enero de 2010

Feliz 2011

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
http://www.emilioruiz.es/

Porque somos flacos de memoria, que, si no, recordaríamos que a principios del año pasado no deseábamos un Feliz 2009, sino un Feliz 2010. Era una manera provocadora de pedir que 2009 abreviara su duración, cosa harto imposible, pues los años al final duran lo que duran. Ha cumplido con creces, este año que se ha dido, las temidas expectativas: Más paro, menos crédito y unas cuentas públicas depauperadas. Lo demás ha venido por añadidura. O, tal vez, esto ha venido por añadidura de lo demás, que igual da. Teníamos la esperanza de que camino tan pedregoso fuera el que nos condujera hacia la recuperación, pero ya hemos visto que no, y las previsiones que parecen imponerse no nos hablan de un Feliz 2010, sino de un Feliz 2011. Y ello, si hacemos bien las cosas, si no nos andamos con paños calientes.

Están los analistas de acuerdo: Este año va a ser, en sus inicios, tan cruento, o más, que el que se ha ido. Pero no nos dejemos arrastrar por el desánimo. Y alejémonos un poco en la visión del futuro. Podremos tener un Feliz 2011 si todos arrimamos el hombro. Primero, esos señores que se llaman agentes sociales (gobierno, sindicatos, patronal…), y después, usted, yo y demás semejantes. El Rey nos lo ha pedido: “Tenemos que moldear juntos el porvenir”. Juntos, ha dicho. Hinquémosle, pues, el diente a las reformas estructurales. Al sistema educativo, al mercado laboral para adaptarlo al tiempo presente, modernicemos el mundo financiero, animemos a los emprendedores y a los innovadores y a los investigadores… Seamos exigentes y solidarios todos, y, ciertamente, no alcanzaremos un Feliz 2010, pero sí lograremos un Feliz 2011. Al fin y al cabo el mundo tampoco se hizo en un día.