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sábado, 19 de diciembre de 2009

No es lo mismo

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
http://www.emilioruiz.es/

Con perdón, pero no es lo mismo que Bin Laden tire las Torres Gemelas a que Bin Laden se tire a las gemelas Torres. No es lo mismo los dolores de piernas que las piernas de Dolores. No es lo mismo decir que el sida tiene cura que decir que el cura tiene sida. No es lo mismo dos tazas de te que dos tetazas, ni es lo mismo decir que yo me río en el baño a decir que yo me baño en el río.

Pues a esta confusión de palabrejas, situaciones y circunstancias es a donde nos quieren conducir quienes se oponen a la modificación de la Ley Antitabaco, por un lado, y quienes consideran un atropello la ilegalización de las corridas de toros, por otro. Son cosas distintas. Las corridas de toros no necesitan ser erradicadas. Se están erradicando ellas solas, y quien lo dude, que lea “El País” del pasado día 17. Contundente: a) 2.000 toros de lidia en las fincas sin salida, b) en 20 años, las dehesas de toros bravos han pasado de 400 a 300 mil hectáreas, c) las nuevas generaciones pasan de fiesta (el 80 % de los menores de 44 años muestra desinterés, según un estudio de Gallup), d) 354 festejos taurinos menos este año, e) ferias cada vez más cortas, f) alarmante descenso de espectadores…

El caso de la modificación de la Ley Antitabaco es distinto. Aquí, lo que hay es un choque de intereses, el de quienes quieren seguir disfrutando del placer de un pitillo aún a costa de su salud y el interés de quienes son víctimas de una situación provocada por otros. Los antitabaquistas no piden que se prohíba fumar. Allá cada uno con sus vicios y su salud. A lo que se oponen es a pagar por debilidades ajenas. Se ha visto que la aplicación de la ley de 2006 ha resultado eficaz en los centros de trabajo y dependencias oficiales. En los bares y restaurantes ha sido un fiasco. Las medias tintas nunca fueron buenas, y por eso, ahora, hay que legislar en la forma que antes se debió hacer.