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jueves, 3 de diciembre de 2009

l´Estatut

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

Los últimos años del franquismo y los primeros de la transición me pillaron en Barcelona. Para un joven pueblerino de Almería, que solo había salido para ir de viaje de estudios a Mallorca con los alumnos de 6º del Diocesano, plantarse a vivir en Cataluña era pasar de 0 a 100 en seis segundos. Lo más parecido que yo había visto en Almería de una manifestación o una huelga fue el reparto de pasquines que hicimos en Magisterio un grupo de alumnos encabezados por Juan Antonio Barceló. Ni siquiera recuerdo de qué protestábamos. Sería contra Franco.

Al llegar a Barcelona me sorprendió el caldeado ambiente social. Había manifestaciones de todos y por todo. Yo mismo me manifesté varias veces. Una de ellas, incluso salí en la portada del “Mundo Diario” corriendo delante de los grises. Le llegó el periódico a mi padre, y no les quiero ni contar. Protestábamos por algo de Magisterio. Los dos lemas que más voceábamos eran “¡Juan Carlos, Sofía, la olla está vacía!” y “¡Vosotros también tenéis hijos!”, éste dirigido a los policías. También me extrañó ver cómo en la manifestación iban banderas de todos los partidos políticos habidos y por haber, y había unos cuantos. “¿Aquí, todos revueltos?”, le dije, sorprendido al padre de un alumno que se manifestaba con nosotros. “Sàpiga vostè, senyor Emilio –me soltó el hombre-, que els partits catalans podem dissentir en els temes intranscedents, però en els transcedents som una pinya”.

Ahora, con el tema del Estatut, mucha gente se extraña de que doce diarios catalanes, de diversa ideología, presten sus páginas a un editorial común. Y de la solidaridad que muestran estamentos diversos. Dicen que es intolerable. ¿Qué es intolerable: l´estatut, la unitat o la solidaritat? “No, no, es la presión”. ¿La presión? ¿Hablamos de presión? Hablemos, hablemos. Pero será otro día.