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sábado, 19 de septiembre de 2009

Las chicas listas se casan por dinero

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es


La Voz de Almería acaba de darnos una de esas noticias que no sabemos si es buena o mala o ni buena ni mala sino todo lo contrario. Nos dice que las rupturas matrimoniales entre los almerienses han decaído de manera notable. El dato estadístico coincide en el tiempo con la publicación en Estados Unidos –la edición española se está preparando- de un libro que ha levantado una auténtica polvareda. Sus autoras son dos mujeres de cuarenta años. Ambas se han casado, divorciado, vuelto a casar y vuelto a divorciar. Cumplen los estándares propios de la mujer moderna: universitarias, triunfadoras como profesionales, independientes… Se llaman Daniela Drake y Elizabeth Ford. Una es médica y tiene un MBA. La otra es productora de televisión y tiene un Emmy. Se han propuesto revolucionar las teorías del post-feminismo. Aún no lo han conseguido, pero, para abrir boca, se presentan con una obra explosiva: “Las chicas inteligentes se casan por dinero” (en el original, “Smart girls marry Money”). El subtítulo tampoco tiene desperdicio: “Cómo se han dejado engañar las mujeres por el sueño romántico y cuánto están pagando por ello”.

Drake y Ford parten de su experiencia para decirnos que basar el matrimonio en el amor romántico es un camelo. Drake se separó de su primer marido cuando sintió que el amor desaparecía: “Todo podría haber salido de otra manera si hubiera sabido entonces que el amor es pasajero, que no existe, que su ausencia no es motivo para abandonar el matrimonio”. Para mayor mortificación, “mi marido es ahora bastante rico”. “Esta obra esconde un propósito correctivo”, dice. “A finales del siglo XIX, cuando los padres empezaron a permitir que sus hijos se casaran por amor, los cronistas sociales adivinaron, casi proféticamente, que el índice de divorcios llegaría al cincuenta por ciento, pues si estar enamorado es la razón para casarse, dejar de estar enamorado es la razón para divorciarse”. En el post-divorcio solo hay una perdedora, la mujer, a la que le auguran una vejez en precario si no sabe atar bien los cabos.

El libro llena de consejos atrevidos a las jóvenes: “Os podéis acostar con el jefe si no se dañan sentimientos o aspiraciones”, “casaos jóvenes, mientras tengáis atractivo sexual, que los hombres son dados a cambios en cuanto dejáis de tener la piel resplandeciente y no os quedan fantásticos los vaqueros”. Si Drake y Ford buscaban guerra, la van a tener. Seguro.