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jueves, 3 de septiembre de 2009

El Paseo cumple años

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es


El Paseo de Almería va a cumplir pronto 30 años. Con esa denominación, claro. Antes tuvo otras: Paseo de la Almada (con l) o de la Feria, de Campos, del Príncipe, de Cádiz, de Orozco, de la República y del Generalísimo. Recuerdo el debate de que se montó en 1.979 con el cambio de nombre. Hubo propuestas para todos los gustos. El ayuntamiento era rojillo, e intentó poner un nuevo nombre acorde con su color. Fausto Romero-Miura era entonces concejal de la oposición y seguro que nos podrá refrescar la memoria. Al final, a alguien se le iluminó el piloto de la sensatez: Paseo de Almería. Y así llevamos ya tres décadas. Y serán muchas más. La ventaja que tienen los nombres amorfos (¿amorfo he dicho?) es que no ofenden a nadie.

En la estructura viaria de la capital el Paseo no forma parte del epicentro. El crecimiento natural del entramado urbano de la ciudad aleja cada vez más a nuestro Paseo del centro geográfico, que dicho sea de paso, ahora mismo no sabría dónde situar. Tal vez en la Plaza de Barcelona o en Nueva Andalucía. Por esa circunstancia muchas han sido las voces que han salido dándole a nuestra principal arteria un R. I. P. prematuro. Con la inauguración de la Rambla llegó incluso a formarse el cortejo fúnebre: “El Paseo ha muerto, ¡viva La Rambla!”, se decía. Y ya ven, sin desmerecer a nadie, el Paseo sigue siendo… ¡El Paseo!

El Paseo de Almería, estéticamente, no es nada del otro mundo. No digo que sea feo, no, pero a primera vista no enamora. Haría el ridículo ahora si lo intentara comparar con otras arterias clásicas de ciudades andaluzas y españolas. Pero, al menos para mí, tiene un encanto especial: Es el Paseo del Encuentro. De la Amistad. Amigos de la niñez, del colegio, de la universidad, colegas y amigos todos, si quieren verse, vayan al Paseo. Seguro que encuentran alguno por allí.