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miércoles, 19 de agosto de 2009

Mojácar


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es


Menuda galbana. Heme aquí, tumbadito a la orilla del agua, con mis cascos, mi tumbona, la cervecita, la tapita… A mis espaldas, Mojácar, la maltratada, la quemada, pero la siempre atractiva, la siempre cautiva. Dice Juan Diego Botto, con quien tomo un cafetito –¡Ohhh, qué importante!- que desde pequeño veraneaba en San José, pero fue venir a Mojácar y aquí se quedó. Se lo digo a mis colegas de la capital: Que ni Aguadulce ni leches, Mojácar. Pero ellos tienen un problema. Tienen mono de vecindad. Once meses al año dándole los buenos días al vecino del quinto y no pueden resistir el doceavo sin vecino. Así que, a Aguadulce, a donde va el vecino. Ellos se lo pierden. No digo yo que Aguadulce o Roquetas o Cabo de Gata no tengan su atractivo, no digo eso. Por favor… Claro que lo tienen. Pero que me perdonen que lo diga: las veo playas demasiado pueblerinas. Como Terreros y Villaricos. En Mojácar se desconecta más y mejor. Es una playa más anárquica, más desordenada, menos programada. Esa es su hermosura. De vez es cuando es inevitable que, también aquí, te encuentres al amigo de Albox o de Taberno o de Lubrín y al verte te suelte la preguntita propia del momento, ésa de y-tú-crees-que-de-esta-crisis-saldremos-pronto. Pero es que esas son cosas que te pueden pasar hasta en el mismo Nueva York. Estaba yo en Manhattan y tomo el ascensor del hotel y comparte habitáculo, con mi mujer y conmigo, Santiago Segura. ¡Será grande el mundo y venir el de Torrente a la misma ciudad que yo, al mismo hotel que yo y tomar el mismo ascensor que yo y en el mismo instante que yo! Claro, que la misma pregunta se la puede hacer él respecto a mí (je, je, je…).

Como Antonio Torres, mi paisano. Se ha puesto a escribir de Mojácar y dice que, de golpe, le han salido dieciséis folios. Estos periodistas, cómo estiran los chicles. Acabo de leer el primero de sus capítulos, y, al terminar, creo que con eso ya está dicho todo. Pero me dice que no, que es el preámbulo. Y eso que parece que de Walt Disney no va a decir palabra porque puede haber problemas con algunas productoras de Hollywood. Pues sabes qué te digo, Chacho, que si Walt Disney no nació en Mojácar, eso que se perdió.