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sábado, 29 de agosto de 2009

Los hombres que no amaban a las mujeres

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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En mi innato empeño de no dejarme embaucar por los productos que la mercadotecnia nos quiere imponer logré sobrevivir al boom de La Catedral del Mar sin llegar a tener en mis manos el dichoso librito. Miento, lo he tenido en mis manos en alguna que otra librería de algún que otro aeropuerto, pero, al final, siempre ha predominado mi resistencia al marketing ante el trámite final de pasar por caja. Así que no lo he leído. Y creo que ya no lo leeré, por más que el libro de Ildefonso Falcones siga ocupando uno de los lugares preferentes de las listas de ventas, por encima incluso de su segundo best seller, La mano de Fátima.

A lo que no he podido sucumbir es al huracán de Stieg Larsson, y no por deseo propio, sino porque una pesada que vive en mi misma casa se encarga cada día de dejar la trilogía Millenium, que ella está leyendo –va por el segundo, La chica que soñaba…-, encima de la mesa del despacho. Tantas veces veía al cabo del día a la escuálida –¿porque es ella, no?- Lisbeth Salander en la portada del libro, que al final, sin darme cuente, me encontré imbuido por su inteligencia.

He terminado con Los hombres que no amaban a las mujeres y, definitivamente, los otros dos van a ir directamente a los estantes sin dedicarles un solo minuto. Mucha intriga, sí, fácil de leer, misterio, te engancha, te atornillas a sus páginas, pero eso lo puedes obtener también con una buena película. Comprendo que haya mucha gente que descubra ahora lo que es un hacker y que haya quienes caigan en la cuenta de que la violencia machista no está ausente en las sociedades desarrolladas. A buenas horas. Al libro le sobra morbosa violencia y sadismo y no caben en un saco la cantidad de personajes estereotipados (joven antisocial inteligente, psicópatas hechos desde las páginas de la Biblia, guerras familiares…) de los que el autor echa mano. Su lectura se termina sin hallar en él una frase original o una bella descripción. Literariamente, muy simple. Un libro estilo ikea, en definitiva.

viernes, 28 de agosto de 2009

Desconcierto


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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Hemos entrado de lleno en la política del desconcierto, de la improvisación, de la ocurrencia, de la ausencia de previsión, del hoy-no-me-puedo-levantar al hoy-no-sé-lo-que-hacer-ni-lo-que-decir-pero-algo-se-me-ocurrirá.

Ejemplo nº 1. Carod Rovira se opuso al nuevo Estatuto de Autonomía catalán. Ahora dice que se prepare el Tribunal Constitucional, que, como lo eche para atrás, sus correligionarios saldrán a la calle en forma de manifestación. Y dice uno: pues sin tan malo es, ¿no será mejor que el TC lo eche para atrás?

Ejemplo nº 2. A María Dolores de Cospedal se le va la lengua y dice que algunos parlamentarios de su partido tienen intervenidos los teléfonos móviles. Cuando se le pide el más mínimo indicio, se remite a lo publicado por los periódicos. Y Rajoy apostilla: “Suscribo en su integridad las palabras de mi secretaria general”. Con rigor, eso, con rigor.

Ejemplo nº 3. “Bajar los impuestos es de izquierdas”, Zapatero dixit. ¿Y subirlos? Pues atentos, que diría Miguel Ángel Aguilar.

Ejemplo nº 4. José Blanco hace el papel de improvisado portavoz gubernamental en agosto. Salgado calla y no se sabe si otorga. Si pifia, Blanco tiene recurso: “Es una reflexión personal”.

Ejemplo nº 5. Que nos expliquen cómo lo que es intrínsecamente bueno –ofrecer 420 euros a un parado- se vuelve malo ante la opinión pública. Pero no pasa nada, si esta ley que aprobamos hoy hay que modificarla mañana, no pasa nada. No passsa nada, todo perfectamente planificado.

Ejemplo nº 6. Miguel Sebastián nos va a mandar una bombillita de bajo consumo a cada español. Podía aprovechar el paquete para remitirnos también el descodificador de Roures. Puestos a hacer favores, hagámoslos completos.

Y hay más.

domingo, 23 de agosto de 2009

Pelea por el 7


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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Desde que el psicólogo George A. Miller lo declarara número mágico, el siete se ha convertido en el número natural preferido por todos. Cierto es que al siete siempre se le ha rodeado de una aureola misteriosa. No en vano, siete son los días de la semana, los colores del arco iris y los pecados capitales. Siete fueron los reyes de Roma y siete sus colinas. Siete son las notas musicales, las virtudes cardinales y los dones del espíritu santo. Son siete las maravillas del mundo y los sabios de Grecia. Y siete vidas tiene el gato, maramañaun, ñaun, ñaun… No me extraña que Raúl fuera reticente a dejar el 7 de la selección a Villa (qué bueno eso de “Raúl, tú siempre serás el 7 de España”) como tampoco sorprende ahora que otorgue las mismas calabazas a Cristiano Ronaldo, propietario de la marca registrada CR7.

Pero me parece que la gran pelea por el 7 no la libran hoy día las cadenas de televisión por cuestión de magia, sino que el asunto más bien tiene que ver con el mando a distancia. Cuando no había en España más que una cadena de televisión, la marca era única: TVE. Después vino La 2, que transformó a la otra en La 1ª, y finalmente en La 1. Con la generalización del uso del mando cada uno fue tomando posiciones. El 1 y el 2 ya tenían dueño. El 3 fue para Antena 3; el 4, para Cuatro; el 5, para Telecinco, y el 6, para La Sexta. Conscientes de lo importante que es ocupar un lugar preferente en el mando ante la multitud de cadenas televisivas que nos proporciona la TDT, la guerra sin cuartel por el 7 ha sido declarada. A día de hoy intentan atribuirse el dichoso numerito los siguientes contendientes: La Siete de Castilla y León, Veo 7, Tele 7 de Baracaldo, 7RM de la Región de Murcia, La 7 de Telecinco, Canal 7 TV de Madrid, Canal 7 del Atlántico de Tenerife, Onda 7 TV de Lorca, Álava 7 TV… Y la batalla continúa.

En mi casa el tema se despejó hace tiempo: El 7 es de Canal Sur y el 8, de Canal 2 Andalucía.

viernes, 21 de agosto de 2009

Andalucía ante el futuro de las cajas de ahorros

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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Un ciudadano español que quiera depositar un dinero en una entidad bancaria tiene para elegir entre 66 bancos, 46 cajas de ahorros y 83 cooperativas de crédito, además de las 80 sucursales de entidades de crédito extranjeras que tienen presencia en España, cada uno de ellos con sus correspondientes oficinas y agencias. Está claro que esta dispersión bancaria no guarda mucha sintonía con la economía global que nos invade, que requiere de entidades grandes, solventes y con capacidad de respuesta ante la demanda de los clientes. Los bancos, como entidades privadas que son, tienen su propio código de supervivencia, y no pasarán muchos años para que veamos reducido el mapa bancario español a seis o siete marcas. De hecho, muchos de los bancos españoles que tienen ficha del Banco de España para operar o están inactivos o están poco operativos o forman parte de un grupo que aglutina a varias entidades. La operación de concentración más reciente acabamos de verla con la absorción por el Banco Popular de todas sus filiales regionales, entre ellas el Banco de Andalucía, un banco centenario que dentro de poco pasará a la historia como tal.

Dejando al margen el viejo debate de si las cajas de ahorros son entidades públicas o privadas, la realidad con la que nos encontramos es que en sus órganos de gobierno los representantes nombrados por la Administración forman mayoría. Los gobiernos autonómicos a la vez que aceptan de buen grado concentraciones entre cajas locales son reacios a fusiones interterritoriales, excepto en los casos en los que sus entidades negocian desde una posición de dominio, que entonces sí apoyan. Esta actitud es bastante comprensible, pues todos quieren disponer de la autonomía financiera y económica que otorga una caja propia. Pero una cosa es el deseo y otra cosa es la realidad que se impone, y ésta nos dice que es inevitable el fin del minifundismo de las cajas. A la vuelta de pocos años el mapa de cajas quedará reducido a ocho o diez marcas, las más grandes, solventes y mejor gestionadas. Muchas comunidades autónomas tendrán que renunciar a su propia caja aún a costa de sus deseos. Castilla-La Mancha posiblemente será la primera.

En este panorama que se vislumbra a la vuelta de la esquina conviene meditar un poco en el papel que va a tener Andalucía. Nadie duda de que La Caixa y Caja Madrid, las cajas de referencia de las comunidades catalana y madrileña, tienen garantizada su permanencia y su posición de cabecera ante futuros movimientos de concentración. Pues bien, la tercera pata de ese banco dominador debe ser Unicaja, por ser la entidad más representativa de la comunidad autonómica española con mayor número de habitantes, la que tiene el mayor presupuesto y la que reúne todas las condiciones para desempeñar un papel determinante en el futuro del Estado. El gobierno andaluz, en esto, tiene que ser inflexible, aún a costa de que sea acusado de interferir en decisiones que solo corresponden a los órganos de gobierno de las propias entidades o de que desde el Banco de España le regateen los fondos del FROB si antes no renuncia a las competencias que nuestro Estatuto de Autonomía nos da en su artículo 75.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Mojácar


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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Menuda galbana. Heme aquí, tumbadito a la orilla del agua, con mis cascos, mi tumbona, la cervecita, la tapita… A mis espaldas, Mojácar, la maltratada, la quemada, pero la siempre atractiva, la siempre cautiva. Dice Juan Diego Botto, con quien tomo un cafetito –¡Ohhh, qué importante!- que desde pequeño veraneaba en San José, pero fue venir a Mojácar y aquí se quedó. Se lo digo a mis colegas de la capital: Que ni Aguadulce ni leches, Mojácar. Pero ellos tienen un problema. Tienen mono de vecindad. Once meses al año dándole los buenos días al vecino del quinto y no pueden resistir el doceavo sin vecino. Así que, a Aguadulce, a donde va el vecino. Ellos se lo pierden. No digo yo que Aguadulce o Roquetas o Cabo de Gata no tengan su atractivo, no digo eso. Por favor… Claro que lo tienen. Pero que me perdonen que lo diga: las veo playas demasiado pueblerinas. Como Terreros y Villaricos. En Mojácar se desconecta más y mejor. Es una playa más anárquica, más desordenada, menos programada. Esa es su hermosura. De vez es cuando es inevitable que, también aquí, te encuentres al amigo de Albox o de Taberno o de Lubrín y al verte te suelte la preguntita propia del momento, ésa de y-tú-crees-que-de-esta-crisis-saldremos-pronto. Pero es que esas son cosas que te pueden pasar hasta en el mismo Nueva York. Estaba yo en Manhattan y tomo el ascensor del hotel y comparte habitáculo, con mi mujer y conmigo, Santiago Segura. ¡Será grande el mundo y venir el de Torrente a la misma ciudad que yo, al mismo hotel que yo y tomar el mismo ascensor que yo y en el mismo instante que yo! Claro, que la misma pregunta se la puede hacer él respecto a mí (je, je, je…).

Como Antonio Torres, mi paisano. Se ha puesto a escribir de Mojácar y dice que, de golpe, le han salido dieciséis folios. Estos periodistas, cómo estiran los chicles. Acabo de leer el primero de sus capítulos, y, al terminar, creo que con eso ya está dicho todo. Pero me dice que no, que es el preámbulo. Y eso que parece que de Walt Disney no va a decir palabra porque puede haber problemas con algunas productoras de Hollywood. Pues sabes qué te digo, Chacho, que si Walt Disney no nació en Mojácar, eso que se perdió.

martes, 18 de agosto de 2009

Gallarderas activas


La llegada del aire acondicionado a la mayoría de las viviendas de Los Gallardos no ha logrado desterrar una vieja tradición, cual es la de salir a tomar el fresco a las puertas de las casas. Entre charlas, comentarios y repaso de la actualidad diaria para estar el día de todo lo que sucede en el pueblo, las mujeres gallarderas aprovechan la ocasión para retocar los ajuares, dar algún punto que otro y, por supuesto, hacer sus bordados poniendo en práctica lo que aprendieron en su juventud.
En la foto, Antoñita Navarro, Carmen Ruiz, María Padilla y Luisa Sánchez, cuatro auténticas maestras del corte y confección.

domingo, 16 de agosto de 2009

Sí, bueno, ¿no?


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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No está escrito en ningún tratado que la capacidad deportiva de un futbolista tiene que ser directamente proporcional a su incultura o a sus escasas dotes para la expresión oral. Digo esto porque acabo de ver en televisión una entrevista a un futbolista almeriense de 1ª División, y, de verdad, da pena el chico. No me pregunten, por favor, de qué jugador se trata porque me complicarían la vida; solo puedo aclarar que he dicho futbolista almeriense, no que sea del Almería, que puede ser o no. Más datos, cero. Cada vez que le oigo unas declaraciones casi siento vergüenza ajena. Es incapaz de pronunciar una oración simple medianamente ordenada y sin tener que recurrir a latiguillos, muletillas y demás bandurrias propias de quien no ha superado el 3º de E. G. B.

Dicen los futboleros compungidos, esos que no conocen otro periódico de cabecera que no sea el “Marca” o el “As”, que a un futbolista solamente hay que juzgarlo por lo que hace sobre el césped. Hay que juzgarlo principalmente por eso, es cierto, pero dice mucho de él, y no precisamente en negativo, su nivel cultural, su forma de expresarse; su formación extradeportiva, en definitiva. La mayoría de estos jóvenes dejan pronto los estudios para entregarse al balón y su mundo. Para llegar a ser un deportista de élite tienen que sacrificar mucho en sus vidas y no es fácil compatibilizar estudios y deporte. Eso lo sabemos. No obstante, el mundo está lleno de deportistas de éxito que tienen en su haber un título universitario.

Quienes abandonaron sus estudios en las etapas iniciales, como este futbolista del que hablo, no tienen por qué dejar su formación enclaustrada en la escuela de la que salieron. El fútbol les exige dedicación, pero no les ocupa las veinticuatro horas del día. Hay días de descanso, vacaciones, largos desplazamientos, concentraciones, horas de asueto… ¿Por qué no ocupan una parte de este tiempo en leer un libro, o una buena revista, o en ver una buena película o escuchar una entrevista interesante? La formación no solamente se puede conseguir en un aula, la vida diaria también forma si somos selectivos en nuestras actividades de ocio. ¿Se acuerdan del “bueno, sí, ¿no?” de Raúl González? Óiganlo ahora. Y fuera del fútbol, ¿recuerdan a Bisbal cuando era alumno de la academia de Operación Triunfo y no era capaz de articular tres palabras seguidas? Su deficiencia, él mismo la reconoció y de él salió el empeño de formarse aceleradamente. Hoy, oímos a Raúl y a Bisbal y no es que oigamos a Valdano y a Guardiola, pero el ridículo ya no lo hacen. No hay que pretender, como recuerda Josep Perarnau, que los futbolistas sean “intelectuales en pantalón corto, ni oradores dándole patadas al balón, ni sesudos estudiantes o melancólicos opositores…”, no; solo les pedimos “que su formación supere la altura de la hierba del estadio”.

No me resisto a dejar sin mencionar una entrevista que le hicieron a Vladimir Nabokov cuando era portero de fútbol. Pretendía el periodista hacer un repaso de su vida deportiva y le preguntó: “En sus muchos años como profesional del fútbol, habrá vivido momentos buenos y momentos malos, ¿o no?”. Y respondió Nabokov: “Sin duda tuve mis días brillantes, de grandes estímulos: el agradable olor del pasto, el famoso delantero del Universidad que, driblando, se acercaba cada vez más a mí, la nueva pelota leonada sobre sus dedos centelleantes; luego, el disparo quemante, el afortunado salvamento, el estremecimiento prolongado que producía. Pero hubo otros días más memorables, más esotéricos, bajo cielos deprimentes, con el área de gol convertida en una masa de lodo negro, la pelota tan grasosa como un budín de ciruelas…”. Me pongo nervioso con tan solo pensar qué hubiera respondido nuestro paisano a semejante pregunta.

Por cierto, en el Almería hay varios jugadores que no hablan mal: Corona, Soriano, Esteban, Juanma Ortiz… Otros, sí, bueno, ¿no?

viernes, 14 de agosto de 2009

Aa


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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No sé si a usted, lector, con esto del veranito y las vacaciones se le ha pasado por alto la campaña que han puesto en marcha el Ministerio del Interior y la Cruz Roja para que todos los titulares de teléfonos móviles reserven el primer nombre de la agenda para esa persona que, en caso de una emergencia, deseamos que se avise en primer lugar. ¿Usted quiere que, si tiene un accidente, pongamos el caso, avisen en primer lugar a su esposa María? Pues dé de alta en la agenda el nombre “Aamaría” (Avisar a María)? ¿Que quiere que avisen a su esposo Manuel? Pues dé de alta en la agenda de su móvil “Aamanuel” (Avisar a Manuel), poniendo, en cada caso, el número de teléfono de María y Manuel, respectivamente. Está claro.

Esto, así de entrada, parece sencillo. Y, técnicamente, lo es. Pero menudo papelón nos ha creado la D. G. T. y la Cruz Roja a algunos. Porque creo que lo correcto, antes de dar de alta en la agenda a la persona en cuestión, es pedir su aprobación. Yo, lógicamente, con quien primero lo he consultado ha sido con mi mujer. Y he recibido calabazas. Me ha sometido a su habitual batería de de preguntas: “¿Eso significa que cada vez que le des a la tecla del móvil sin darte cuenta va a sonar el mío?”, “¿y si en ese momento no puedo atenderte?”, “¿no tengo bastante con tu pesadez diaria para que encima me coloques en el lugar preferente del móvil?”. O sea, que no. “Oye, tu madre, díselo a tu madre, que quiera que no una madre siempre es una madre”.

El problema es que mi anciana madre Petronila tiene 92 años, va para 93. Ella nunca me dice que no. “Tú, hijo, lo que quieras, pero entiende mi situación: el oído ya no lo tengo muy fino, el móvil no sé muy bien cómo funciona, casi siempre está apagado porque se me olvida cargarlo, pero ahí lo tienes, pon en él lo que quieras”. Para qué, no serviría de nada. Bajo otro peldaño: se lo propongo a mi hijo, el menor, el que legalmente está bajo mi tutela. Digo lo de legalmente porque mi tutela se reduce a pasarle una paga al mes a cambio de nada. “No jodas, tío”, me suelta el muy descarado, “qué quieres, que yo sea ahora tu perro guardián, ábrete si puedes…”. O sea, que tampoco.

Me queda un último recurso: mi ex. A mi mujer actual le molesta que lo diga, pero mi ex nunca me falla. Será porque a cada petición que le hago siempre le pone precio, pero es que los otros, ni pagándoles. Yo la comprendo, a mi ex. En lo de ponerle precio a todo. La engañé un poco con el convenio de divorcio. Doscientos euros al mes por cada uno de los tres chiquillos, más otros doscientos para gastos diversos, en total ochocientos euros, es una cantidad que las mujeres de hoy no aceptan y ella aceptó. Y, para colmo, se olvidó lo del IPC. “Vale, vale”, me dice, “ponme a mí, pero cada llamada, quinientos euros”. Qué alivio, problema resuelto. Al fin y al cabo, tampoco va a estar uno todos los días teniendo accidentes y cosas de ésas. Mi móvil, desde hoy, estrena contacto: Aaadela. ¡La triple A al aparato!

lunes, 10 de agosto de 2009

Pablo Jaramillo Gallardo, elegido Gallardero sin Fronteras

























La Terraza Carmona de Vera fue una vez más el escenario elegido por la Asociación Cultural Acuproga de Los Gallardos para celebrar su asamblea anual extraordinaria y otorgar, por sexto año consecutivo, la distinción Gallardero sin Fronteras. El elegido en esta ocasión ha sido el joven deportista Pablo Jaramillo Gallardo.

El acto de entrega del galardón, al que asistieron sesenta socios, simpatizantes y familiares del agraciado, estuvo repleto de emoción. Con carácter previo al mismo, el presidente de Acuproga, Emilio Ruiz, tuvo un recuerdo especial para el directivo de la asociación desaparecido este año José Martínez Simón, haciéndole entrega a su viuda, Juanita Alías, y a sus hijos Pedro y Gaby de la distinción Gallardero sin Fronteras que con carácter póstumo se ha concedido a Pepe.

El resto del acto tuvo como protagonista único al galardonado de este año, Pablo Jaramillo Gallardo, nacido en Madrid, pero gallardero de adopción, hijo y nieto de gallarderos. Esta circunstancia precisamente fue recordada por el presidente, quien manifestó que “es la primera vez que otorgamos el galardón a un gallardero apellidado Gallardo, descendiente de la familia a la que el repartimiento de Bédar y Serena les asignó estas tierras para su uso, disfrute y repoblamiento”. Aún viven en Los Gallardos muchos descendientes de aquella primera familia, la que dio nombre al pueblo, y precisamente hace ahora dos años casi dos centenares de ellos se reunieron para recordar su pasado y sus antepasados.

Emilio Ruiz no quiso detenerse mucho en el amplio historial deportivo del galardonado, quien, entre otros muchos trofeos, acumula veintiún medallas de diversos campeonatos de España de ciclismo adaptado, habiendo sido en ocho ocasiones campeón de España y otras tantas subcampeón. “A Pablo Jaramillo Gallardo –dijo el presidente- nadie le ha regalado nada, y todos los triunfos que ha conseguido no son más que el fruto de su constancia, de su empeño, de su sacrificio y de la profesionalidad con que se toma el ciclismo”. Recordó que la afición del galardonado por el ciclismo adaptado le surgió tras un grave accidente que tuvo conduciendo un camión frigorífico, con consecuencias que si no eran fatales podían dejarle incapacitado. “A base de tesón y de echarle a la vida todo el coraje que se le puede echar, Pablo ha llegado hasta la cima del deporte paralímpico, y su empeño permanecerá inalterable hasta que no se vea como miembro de la selección española de ciclismo adaptado en las próximas olimpiadas”. Pablo Jaramillo Gallardo ha sido catorce veces internacional desde que debutó con la selección española el día 27 de mayo de 2.007 en Copa del Mundo en Limoges (Francia).

El galardonado tuvo palabras de agradecimiento por esta distinción que recibía del que consideraba su pueblo. “He subido muchas veces al podium, pero cuando mi madre me llamó por teléfono para darme la noticia de que había sido elegido Gallardero sin Fronteras no pude contener la emoción”. Recordó a su hermano Ricardo, a su madre Paquita, y tuvo un recuerdo especial para su abuelo Manuel, a los que debe una parte muy importante de lo que él ha llegado a alcanzar tanto en su vida deportiva como profesional.

Tras las felicitaciones de rigor, todos los presentes al acto quisieron tener una foto de recuerdo con el galardonado.


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Intervención del Presidente de Acuproga,
Emilio Ruiz Ruiz

En los seis años de vida de este galardón hemos premiado a gallarderos de nacimiento o de adopción de diversa condición. Un periodista, un policía, un promotor, una animadora social, un empleado de banca… Esta es la primera vez que otorgamos el galardón a un deportista.

Pero mis palabras serían de extrema injusticia si dijera que el único valor que concurre en la persona de Pablo Jaramillo Gallardo es que es un buen deportista. No sería justo.

En primer lugar, Pablo tiene un valor, yo no diría mérito, porque este mérito o valor no es propio sino sobrevenido. Es el primer Gallardero sin Fronteras que lleva entre sus apellidos el mismo que dio nombre a nuestro pueblo. A todos los gallarderos nos gustaría poder incluir ese apellido entre los nuestros, porque parece que de esa forma nos sentiríamos como más legitimados para habitar en esta tierra, pero comprendemos que eso no pueda ser. Sois unos afortunados quienes aún conserváis el linaje de los primeros pobladores de Los Gallardos. Hace más de cinco siglos, cuando los moriscos fueron definitivamente expulsados de estas tierras, se hizo el repartimiento de las tierras de Bédar y de Serena. Cada pago de los dos términos municipales fue asignado a una familia traída ex profeso para la repoblación. Los Collados, Los López, Los Rodríguez, Los Flores, Los Mañas, Los Caparroses, Cayuela, Los Martos… fueron asignados para su explotación y disfrute a familias traídas de las tierras de Murcia y Castilla que tenían ese apellido. Este pago nuestro, que estonces no era más que alguna casilla y alguna cueva en las cercanías de la rambla, era uno de los más preciados porque tenía el enorme valor de la huerta. Todavía hoy hay bedarenses, como se puede leer en el último número de la revista “Bédar Sostenible”, que se lamentan de que la mejor parte del término fue la que se entregó al nuevo municipio independiente en el mes de septiembre de 1.9245. Este pago fue entregado para su uso y disfrute a la familia Gallardo, de cuyos descendientes hoy tenemos aquí una buena representación.

Después, Pablo tiene otro mérito u otro valor, pero, nuevamente siento decirte que tampoco es propio sino sobrevenido. Es el mérito de ser quién eres. Como es lógico no voy a hablar de ninguno de los miembros de la familia que aquí te acompañan porque algunos de ellos se pondrían muy anchos y te restarían protagonismo a ti, que eres el único protagonista de este acto. Pero hay una persona en tu vida, en la vida de tu familia y en la vida de todos los gallarderos que hoy estaría enormemente feliz de estar aquí. Fíjate, ni siquiera estoy seguro de que estuviera aquí porque a él los actos sociales no es que le atrajeran especialmente. Estoy hablando, como habréis adivinado, de tu abuelo Manuel. La historia de Los Gallardos es la historia de un pueblo joven, apenas tiene ochenta y cinco años de vida. Esto tiene la ventaja de que quienes rondamos el medio siglo de vida hemos tenido la oportunidad de conocer a los más insignes gallarderos de este pueblo. Muchos de los que estamos aquí conocimos en vida a nuestro primer alcalde, Sebastián González. Entre los gallarderos buenos, ilustres, queridos, ocupa un lugar de honor Manuel Gallardo Piñero. A mí me cuesta mucho hablar de algunas personas de nuestro pueblo porque me pongo muy sensible y lo que es un acto festivo lo puedo convertir en un baño de lágrimas. Pero de verdad que no sería justo si no nombrara hoy a tu abuelo Manuel. No sé si tú llegaste a conocerlo bien, bien, bien. Yo lo conocía bastante bien. Pero por si me faltaba algo, mi padre, mientras estuvo en vida, me recordó en más de una ocasión quién era aquel caballero. Así que, Pablo, acepta que, en nuestro nombre, un trocito de este galardón que te entregamos lo compartas con tu abuelo Manuel, que en el recuerdo de tanta gente está. Y dicho esto, fuera sensibilidades.

Le dije a tu hermano Ricardo que me mandara tu historial. Y me lo mandó. Pero empecé a leerlo y me aburrí. Por extenso. Si leo esto, me dije, la gente va a empezar a bostezar. Ocho veces campeón de España, otras ocho subcampeón, participante español en multitud de campeonatos internaciones… Nada, no me interesa, quien tenga interés que vaya al Google y escriba allí “Pablo Jaramillo Gallardo”, y allí le dirán todo lo que has conseguido.

Somos muchos los que pensamos que así como no es mérito tuyo llevar el apellido que llevas y tampoco es mérito tuyo ser miembro de la familia que eres, sí es mérito tuyo, y nada más que tuyo, llegar a donde has llegado. Lo del mérito deportivo, fíjate, hasta puede ser dudoso, porque alguien puede pensar que tus cualidades deportivas son fruto de una capacidad innata.

Pero todos sabemos que no, que no solo nadie te ha regalado nada, sino que todo lo que has conseguido ha sido a base de esfuerzo, de sacrificio, de constancia, de echarle pantalones –iba a decir otra cosa- a la vida. Porque la vida, en un momento determinado quiso maltratarte, y tú, lejos de verte derrotado o hundido, has desafiado hasta las leyes de la propia naturaleza. Cuando dicen por ahí que nuestro destino está escrito, que hagas lo que hagas no puedes hacer nada por cambiarlo, yo me sonrío. Si tu destino hubiera estado escrito, tú no habrías llegado donde has llegado. Voy a rectificar: es cierto, tu destino está escrito, pero no porque te lo hayan escrito. Te lo has escrito tú. No recoges con tus éxitos lo que otros han sembrado para ti, recoges la cosecha de tu propia siembra, que ha sido trabajada sin limitación de horarios y de esfuerzos.

Nos sentimos orgullosos de tenerte entre los premiados con este galardón. Te pedimos, como pedimos a todos los galardonados, que lo muestres con orgullo en el rincón preferido de tu casa. No sé si tú te consideras ya en posesión del éxito. Lo que creo yo es que el verdadero éxito sólo se consigue si antes has tenido el reconocimiento de las personas que mejor te conocen, de los más allegados, de tus paisanos. Tú siempre has tenido ese reconocimiento, pero te faltaba tenerlo de forma oficial. A partir de hoy ya lo tienes. Así que enhorabuena, Gallardero sin Fronteras.

sábado, 8 de agosto de 2009

La unión ibérica

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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La historia de España y Portugal se asemeja a la de dos viejos vecinos que comparten parcela en viviendas adosadas y una pared común de 1.214 kilómetros de larga, pero que apenas se conocen, se hablan poco y procuran ignorarse mutuamente. A excepción de los 60 años que transcurren entre 1580 y 1640, en que compartieron monarquía, España y Portugal han llevado sus vidas de forma independiente. No han faltado, sin embargo, a lo largo de la historia, las voces de quienes han reclamado la creación de un proyecto común, sobre todo a partir de mediados del siglo XIX. Un libro de Sinibaldo de Mas, “La Iberia”, desató pasiones en 1.851 tanto en Lisboa como en Madrid. Intentaba demostrar las “ventajas políticas, económicas y sociales de la unión de las dos monarquías peninsulares en una sola nación”. En 1876 Pi y Margall publicó “Las nacionalidades”, en donde hacía una defensa a ultranza de la unión federal de los dos estados, y en 1881 Garrido publicó “Los Estados Unidos de Iberia”, en el mismo sentido. En el siglo XX los movimientos unionistas decayeron un poco, pero en estos inicios del siglo XXI parece que la fiebre vuelve, sobre todo tras la incorporación de ambos países de la Europa unida.

La nueva Iberia, si se formara, sería el país más grande de la Unión Europea y continuaría siendo el quinto más poblado, pero con sesenta millones de habitantes, una población en sintonía con países como Francia, Reino Unido e Italia.

Un sondeo realizado por el diario “El Sol” en 2006 indicó que el 28 % de los portugueses eran partidarios de la unión de los dos países. Tres años más tarde, ese porcentaje se amplía hasta el 40 %, según el Centro de Análisis de la Universidad de Salamanca. Los españoles, por su parte, lo ven bien en un porcentaje que se acerca al 30 %. Y esto no ha hecho más que empezar.

Tanto los dirigentes políticos españoles como los portugueses no son ajenos a este nuevo sentimiento ibérico, y así los lazos entre ambos países se estrechan cada vez más. Compartimos ya importantes infraestructuras de transporte terrestre y colaboramos en proyectos comunes de desarrollo energético, industrial, comercial y administrativo. El camino de la unión parece despejado. No sé si Saramago verá cumplido su viejo sueño, pero lo que parece claro es que el sueño algún día se hará realidad. Y no pasará tanto tiempo.

Bienvenida sea la Unión Ibérica, Iberia, Espagal o Hispania. O simplemente España, la nueva España, estado federal surgido de la unión de los antiguos estados español y portugués integrado por dieciocho, que no diecisiete, comunidades autónomas y dos ciudades autónomas.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Griñán en Mojácar

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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Sierra Cabrera está amojonada por cinco términos municipales, Mojácar, Turre, Bédar, Sorbas y Carboneras, pero son los dos primeros los que comparten la mayor parte de la titularidad y, por consiguiente, quienes más han sufrido los incendios de este verano. Ante un incendio, sea forestal o de otro tipo, las medidas prioritarias están escritas: la primera, poner a salvo a la población; la segunda, extinguirlo cuanto antes, y la tercera, adoptar las medidas necesarias para compensar a quienes han resultado perjudicados. Lo demás (estudio y análisis de las causas, reforzamiento de medidas para evitar otros siniestros, investigaciones judiciales, etc.) no es prioritario. En los dos incendios de este verano, el trabajo realizado para evitar víctimas humanas ha sido impecable. La segunda actuación, la referida a la extinción, posiblemente se haya realizado bien, pero el resultado no se puede decir que haya sido el que hubiéramos deseado. Y queda la tercera, la de la actuación administrativa para paliar los daños producidos. A eso ha venido Griñán.

Tras el primer fuego vinieron por la zona, que yo recuerde, tres consejeros de la Junta de Andalucía (Medio Ambiente, Innovación y Presidencia) y el jefe de la oposición, Javier Arenas. Los populares criticaron a los socialistas la ausencia de Griñán en contraste con la presencia de Arenas. En este último fuego, a la sierra han vuelto otros tres consejeros (Medio Ambiente, Innovación y Turismo) y el presidente, pero no Arenas. Desconozco si se ha producido ya la equivalente crítica socialista de recordar a los populares que mientras Griñán ha ido a Mojácar Arenas no ha aparecido.

Alumbrar intereses políticos en hechos trágicos es muy peligroso y la ciudadanía debe de rechazar a quienes intentan plantear debates de esa naturaleza. Mojácar y Turre no necesitan fotos de balconada. No digo que no las quieran o rechacen, digo que no es lo que necesitan, aunque es de bien nacidos agradecer la presencia de quienes quieren compartir con sus habitantes el dolor de la tragedia y la de quienes quieren mostrarle su solidaridad. Tampoco necesitan reacciones extemporáneas denunciando ante la humanidad la situación catastrófica que nos ha venido. Porque no es cierto. Ni en Turre ni en Mojácar se ha producida una catástrofe. Hablemos de daños, de perjuicios, pero no de catástrofes. La sierra Cabrera es la que es y el daño producido es el que es. No me atrevo a calificarlo ni a cuantificarlo, porque cualquier apreciación mía sería tildada de antipatriota por no sumirla en la exageración que nos invade. Quien haya anulado sus vacaciones ha sido porque le ha dado la gana, no porque la calidad de vida de la zona se haya visto diezmada. Las playas de Mojácar, y las de Garrucha y Carboneras, siguen tan hermosas como siempre. El maldito fuego nos ha dejado algunas vistas paisajísticas que invitan a cerrar los ojos, es cierto, pero sin exagerar, eh, sin exagerar. A la vuelta de dos o tres años, la hermosa sierra de Cabrera, esa que se extiende ante mí a la hora de escribir estas líneas, volverá a estar tan guapa como siempre. Y si la historia se repite, como tantas otras veces se ha repetido, hasta es posible que las llamas vuelvan a aparecer. Cabrera es así de traviesa. Algún día sentará la cabeza.

sábado, 1 de agosto de 2009

Los dineros municipales


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

Los ayuntamientos son las instituciones más cercanas a los ciudadanos y una deficiencia en su gestión tiene efectos negativos inmediatos sobre los vecinos. La luz que ilumina nuestras calles, la limpieza viaria, la prestación de servicios sociales, el mantenimiento de nuestros colegios, los caminos rurales, el desarrollo urbanístico… todo esto, y mucho más, depende de decisiones municipales. Un ayuntamiento sin recursos económicos o con recursos económicos mal administrados puede suponer condenar a sus vecinos a vivir en unas condiciones impropias de este tiempo. Es muy importante resolver definitivamente el problema de la financiación local, pero también es muy importante debatir permanentemente sobre el uso que se da a los recursos que ahora se tienen.

Hace unos días oí en una emisora de radio a un concejal de un importante pueblo del Levante almeriense decir que la precaria situación económica que vivía su ayuntamiento se debía principalmente a que habían asumido como propias competencias que eran de la Junta de Andalucía o del gobierno central. Lo decía como algo normal que entraba dentro de todas las lógicas. Y eso nunca debe ser normal, es una anormalidad que cualquier ayuntamiento medio serio debe desterrar. Los ayuntamientos tienen de sobra con las competencias que la ley les atribuye, lo que pasa es que muchas veces se meten en terreno ajeno por criterios puramente electoralistas, porque piensan que pisar en ese suelo les puede reportar determinado número de votos. Si una autovía se rompe no es función del ayuntamiento ir a arreglarla, sino exigir al titular de la infraestructura, sea el Ministerio de Fomento o la Junta de Andalucía, que asuma sus obligación de arreglarla. Pues algo que está tan claro para una autovía debe estarlo también para otras cuestiones cuyas competencias la ley les atribuye a administraciones distintas de la local. Zapatero, a tus zapatos, que diríamos utilizando el refranero popular.

Es plausible la decisión de la Diputación de Almería y de la Junta de Andalucía de poner en marcha el Plan de Apoyo Financiero que ha hecho llegar a todos los pueblos de la provincia cinco millones de euros. Los criterios de reparto, objetivos y con “bonus” de mejora para los pueblos más pequeñitos y los que tienen mayor dispersión geográfica, también merecen un reconocimiento. Ha extrañado, sin embargo, que no se establezcan para esos dineros finalidades más específicas. Nadie duda de que la inmensa mayoría de las corporaciones le darán un destino responsable y adecuado, pero, conociendo como conocemos a determinados alcaldes, seguro que no faltarán quienes estén ahora mirando catálogos festivos para ver qué atracción o castillo de fuego puede dar más esplendor a sus fiestas patronales. Y, mientras, que sigan los proveedores municipales dándose cabezazos contra la pared y que permanezcan las calles del pueblo recreadas en el hedor y la suciedad.