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sábado, 25 de julio de 2009

Portazos políticos


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es


No me gustan los portazos. Ni los órdagos. Y menos si son de políticos. Los ciudadanos de a pie, antes de dar el último portazo, es conveniente que contemos hasta diez de forma pausada. Si esos ciudadanos son políticos, personas que se dedican a administrar los intereses públicos, la lectura antes del portazo debe ser hasta cien, y hacia atrás, empezando por el cien, que resulta un poco más entretenido. Las palabras de Rodríguez Zapatero anunciando la ruptura del pacto social -por culpa de la CEOE, dice- no son propias de la templanza que le caracteriza. Posiblemente sean las palabras que a la mayoría de la gente le gusta oír, pero es el tema tan delicado que cualquier atisbo de demagogia descalifica a quien intente aprovecharla.

No existe una receta mágica que sirva para hacernos salir de esta crisis sociolaboral que tanto nos ocupa y nos preocupa. Propuestas hay muchas: cientos, miles… Las podemos ver y oír todos los días en los foros de opinión, en los artículos de fondo de la prensa especializada, en el mismo Parlamento. Pero la propuesta mágica, no, ésa no existe. Los sindicatos tienen la suya, igual que las organizaciones patronales también tienen la suya. Converger ambas en un proyecto común es muy difícil, casi imposible, porque se defienden intereses que, aparentemente, son antagónicos. Y digo aparentemente, porque, en el fondo, tal antagonismo no existe. Al Presidente le gustaría que la parte dispositiva del futuro real decreto le viniera ya hecha, y así él poder salir inmaculado de la situación. No puede ser. Se quiera o no, quien gobierna en una democracia es el gobierno, y quien tiene que arriesgar es quien tiene la potestad de ordenar publicaciones en el Boletín Oficial del Estado.