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jueves, 4 de junio de 2009

Vuelve el ahorro



Tiene la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) un grupo de sabios que se dedica a analizar el modo de vida de los españoles mediante la interpretación de datos estadísticos, que a la vez les sirven de soporte de formación de criterios para acertar el futuro. Lo último que nos han dicho es que el número de parados a finales de año se va a acercar a los cinco millones, cifra catastrófica que no comparte el gobierno, que le ha dicho a estos señores algo así como “vosotros, del pasado, lo acertáis todo porque utilizáis datos y hechos contrastados, pero del futuro acertáis menos idea que la pitonisa Lola”. El tiempo quitará y dará razones. Nos han dicho también algo bueno: Que recuperamos el sacrificio por el ahorro, que había desaparecido de nuestras vidas.

La sociedad española siempre ha sido muy tradicional: apego a la familia, al terruño, a la casa propia… y también al ahorro. Nos lo repetían nuestros padres: “Tú, hijo mío, si ganas diez gasta ocho, pero déjate dos guardados; por lo que pueda pasar”. Nunca ha tenido la consideración de buen padre de familia quien no ha sido capaz de dejar en herencia un poco más de lo que él recibió.

Con la algarabía económica de los últimos tiempos habíamos pasado del “si ganas diez gasta ocho” al “si ganas diez gasta doce, que la vida es bella y solo se vive una vez; y el que venga detrás, que achuche”. Ahora, con la crisis, muchos de nosotros le hemos visto las orejas al lobo y estamos comprobando que no todo el monte es orégano, que el sabio consejo de nuestros antepasados no estaba basado en tradiciones arcaicas, sino en un modo responsable de administrar el bienestar familiar. Bienvenidos seamos, otras vez, al mundo de la cordura. Y gracias, señores de Funcas, por, entre tanta mala noticia, decirnos algo bueno.