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sábado, 6 de junio de 2009

Pepe el Monstruo


Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es


La situación personal que se adquiere en un momento determinado de la vida se debe a muchos factores, unos positivos y otros negativos. Día tras día, unos suman y otros restan hasta que nos colocan donde estamos. En mi vida ha habido muchos negativos (recuerdo de forma especial una intoxicación de muerte el mismo día que tenía la prueba final de unas oposiciones), pero hoy dos de ellos recobran actualidad a propósito del libro de José Ángel Pérez “Los 60 son nuestros y los 70 también”.

Corrían los años 60 y estaba internado en el Colegio Diocesano. Aquí hice casi todo el bachillerato, pero me cuesta trabajo hallar una palabra de elogio para el centro. Ya les contaré. A las 6 nos levantaban para oír misa y ponernos a estudiar. Justo a esa hora las monjitas de Las Puras entonaban sus maitines y nos fastidiaban el estudio. ¿No han sido las monjitas de Las Puras un factor negativo en la vida de uno? Pues lo han sido. Y hay otro: El colegio estaba al lado de Radio Juventud, en cuyo patio, justo a la hora del estudio vespertino, ensayaba cada tarde un conjunto musical. A ver quién era capaz de estudiar en semejantes condiciones.

Cuarenta años después me entero por este libro de que aquel grupo se llamaba “Los Huracanes”. Entonces, cuando les preguntaba a los coleguillas de la capital, solo sabían decirme que era “el conjunto de Pepe el Monstruo”. No sé si Pepe el Monstruo era el propio José Ángel, miembro del grupo, según he sabido ahora. Lo de monstruo no era en sentido despectivo. Al contrario, contaban que era el líder del grupo, y los jóvenes, al verlo, lo saludaban al grito de “¡Pepe, eres un monstruo!”. Por cierto, José Ángel, fe de erratas de tu libro: El segundo single de “Los Puntos” no se titula “El color de la noche”, sino “En el calor de la noche”. Que no es lo mismo.