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martes, 30 de junio de 2009

El lío de la luz

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
http://www.emilioruiz.es/


Posiblemente usted, querido lector, no sepa que desde el día el pasado día 1 de de julio el servicio de electricidad del que usted hace uso en su casa ha sido liberalizado. ¿Que no ha notado nada? Ciertamente no ha notado nada, pero ya verá cuando reciba la próxima factura cómo la empresa que le cobrará el consumo se llama Endesa Energía XXI, S. L., que es casi la misma que la otra, pero no es exactamente la misma. Me explico.

Desde ahora, a su casa mandará la corriente –hablando para entendernos- una empresa, la Endesa-Sevillana de toda la vida. Pero se la cobrará otra empresa, esa que le he dicho. La primera será su suministradora de energía y la segunda será su comercializadora. ¿Que hay una avería? Pues tendrá que llamar a su suministradora. ¿Que la factura viene mal? A su comercializadora.

¿Y qué ventajas puedo tener yo –se preguntará- y los otros 25 millones de usuarios domésticos como yo con todo este lío? Una: Que, a partir de ahora, puede cambiar de compañía comercializadora cuando lo desee. Hay varias, y seguro que en los próximos días recibirá ofertas de alguna de ellas, sobre todo si su consumo eléctrico es apetitoso.

Observará que la situación es muy parecida a cuando se liberalizó el servicio telefónico. Efectivamente, pero con una diferencia: Si usted se da de alta en su teléfono fijo con Orange, por ejemplo, paga dos facturas, una del servicio (a Telefónica) y otra del consumo (a Orange). Con la electricidad solamente pagará una factura, a la comercializadora.

La pregunta clave es ésta: ¿Merece la pena cambiarse de compañía comercializadora sabiendo, como sabemos, que si nos quedamos como estamos la suministradora y la comercializadora vienen a ser los mismos? No lo sé. Esa es la misma pregunta que nos hacemos con el teléfono. Con el teléfono hay experiencias para todos los gustos. Yo mismo he estado un par de años simultaneando Telefónica con Orange-Wanadoo y me he ahorrado bastante dinero. Hasta que ciertos problemas técnicos –casuales o provocados, nunca lo sabré- me hicieron la vida imposible y me vi obligado a concentrar todo en Telefónica. Cuando una comercializadora depende de una suministradora que es a su vez comercializadora, peligro. Consejo de amigos: Por ahora, mejor no hacer nada y esperar a ver si vienen en busca nuestra. Y entonces veremos. Estudiaremos ofertas y los pros y contras de un cambio. Pero, ahora, mejor quietecitos.

domingo, 28 de junio de 2009

Protocolo


Emilio Ruiz

Director de La Cimbra
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El otro día escribía en esta columna sobre la pesada carga de la ignorancia. Hablaba en primera persona, para evitar equívocos. Un amigo muy querido, de esos que de verdad se tienen al lado en los momentos más necesitados, me llamó de inmediato: “Oye, que tú no eres ningún ignorante, que solamente el hecho de que te consideres un ignorante quiere decir que no lo eres”. Lo agradecí a medias, porque ignorante puedo ser, pero tonto no: A las palabras de los amigos hay que hacerles relativo caso, pues, al fin y al cabo, solo son eso, palabras de amigo. Un amigo nunca te va hundir, moralmente hablando. No sería tal.

Ahora, tengo otro problema. Con el protocolo. La mayoría de las veces agradezco que los organizadores de eventos hagan conmigo lo mismo que hicieron los organizadores de los Premios del Levante Almeriense: Pasar de mí, no invitarme. Lo agradezco porque así no tengo que enfrentarme a mis propios prejuicios. En mi casa –no sé si también en la suya, querido lector- en la mesa solo se pone un tenedor y un cuchillo por comensal. Da igual que sea carne o pescado. El mismo tenedor y el mismo cuchillo para todo. Y nos va bien. En ciertas comidas te ponen hasta cuatro cuchillos a un lado y cuatro tenedores al otro. Y, enfrente, otro tenedor y una cucharilla. Llega el primer plato, y surge la primera duda: ¿Qué cuchillo cojo, qué tenedor? Hay un señor en Onda Cero, del que lamento no recordar su nombre, que sabe mucho de esto, y dijo el otro día que los cubiertos hay que cogerlos de fuera hacia dentro. En la última comida de gala que me invitaron así lo hice, pero un filete de ternera en salsa coincidió en el turno con una paleta. Me las vi negro para partir la ternera, pero respeté el protocolo, que era lo importante.

El jueves pasado estuve en una reunión empresarial. Un joven técnico de un importante consulting (voy a decir su nombre para que vean que no invento nada: Price Waterhouse) nos presentó un estudio de viabilidad de una sociedad. El muchacho estaba preparado, ciertamente. Seguro que portaba sobre sus espaldas un par de licenciaturas y varios masters. Me sorprendió que durante su exposición no parara de masticar chicle. Pompas no, pompas no hizo, eso es verdad. Y no sé si ese proceder es protocolariamente correcto o no. En el protocolo moderno debe serlo, porque, si no, no lo haría. Yo no lo vi bien, pero qué sabe uno; si no sé qué tenedor coger en una comida menos voy a saber si es adecuado masticar chicle en una exposición. Qué desgracia no saber de todo.

La Facultad de Medicina

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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A los ciudadanos de a pie, a esos que solo nos queda como último recurso el voto para enjuiciar actitudes políticas, nos agrada que nuestros electos en las instituciones nos hablen con sinceridad, sin demagogia, que nos transmitan la realidad tal cual es sin aditamentos ni intenciones ocultas. La verdad, al final, siempre termina por conocerse, y hace el ridículo no quien nos la contó sino quien nos la ocultó. Creo que nuestro Consejero Martín Soler es consciente de que, desde que llegó a la Junta de Andalucía, su mensaje es percibido desde la honestidad y la sinceridad. Es un crédito que se ha ganado él solo y todo el mundo se lo reconoce. Por eso no duda nadie de que su postura ante la nonata Facultad de Medicina de Almería surge desde la convicción de quien cree que el futuro de la formación universitaria de la provincia no está en copiar modelos establecidos sino en hallar nuevos horizontes. Innovar no es duplicar sin sentido éxitos cercanos, sino abrirse a otros recursos, otros mercados, otras perspectivas.

Pero del mismo modo que podemos compartir con Soler la idea de que la Universidad de Almería debe ordenar su futuro abriéndose a sectores como la biotecnología o las energías alternativas, donde podemos ser, y somos, pioneros en tantos aspectos, también tenemos el derecho a no sentirnos agraviados por decisiones políticas que ahonden en el sentimiento de marginación que muchos almerienses tienen. Hablando en román paladino: Si es necesario crear en Andalucía una nueva Facultad de Medicina, deben explicársenos muy bien las razones que justifiquen una implantación en Jaén y no en Almería. A simple vista, no las hay. Todo lo contrario. Si esas razones consisten en que los recursos necesarios para crear esa nueva Facultad interesa orientarlos hacia sectores más productivos e innovadores, que se nos explique. Lo que no podemos hacer es simultanear criterios políticos contradictorios. Los esfuerzos invertidos en presentar mociones pidiendo la Facultad de Medicina para Almería podrían haberse empleado en mostrarnos el plan de futuro de los recursos universitarios de Almería. Que lo hubiéramos entendido, que, como dicen los de Mediamark, “yo no soy tonto”.

domingo, 21 de junio de 2009

A golpe de titular


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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Tiene una máxima el viejo periodismo que dice que “nunca la verdad debe estropearte un buen titular”. Sé que los profesionales de esta casa que me acoge, y los de enfrente y los de al lado, muy majos todos ellos sin excepción alguna, no hacen uso, de forma deliberada, de esa máxima para engatusar al lector. Ahora bien, con frecuencia nuestros periódicos se dejan arrastrar por notas de prensa oficiales que ofrecen presuntas noticias de impacto, que cuando menos habría que poner en cuarentena. Antiguamente, los periódicos serios salvaguardaban su prestigio colocando estas informaciones bajo el paraguas de “Remitido”. Ahora, directamente las mandamos a Primera y a cuatro columnas. Recordemos tres titulares recientes de primera página de nuestros periódicos:

24-07-08: “La Bahía de San Miguel generará 37.000 puestos de trabajo y se levantarán 6.500 viviendas”.

08-10-08: “El Llano Central será la cuarta ciudad de la provincia con 60.000 habitantes y 25.000 viviendas”.

13-06-09: “El PITA aportará mil millones y 12.400 empleos a la provincia”.

No digo que no, que algún día, en algún momento indeterminado, en el lejano futuro… Pero vender la noticia de esta forma, a golpe de tambor, es poco menos que caer en el amarillismo. O hacerle el juego a alguien. Recuerden aquel otro titular: “La autopista Vera-Cartagena la usarán 10.000 vehículos al día”. Dicen ahora que solo pasa por allí el presidente del Almería, cuando va/viene a/de Águilas, y algún que otro despistado.

Me hubiera agradado ver algún tipo de seguimiento de la prensa de Almería a aquella noticia que nos deslumbró el 21 de noviembre de 2.008: “Los residuos del Silestone se aprovechan para el asfalto de la Autovía del Almanzora”. No digo nada más, no soy periodista. Pero qué hartá de reír nos estamos dando.

domingo, 14 de junio de 2009

Operación Cristiano

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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Si servidor de ustedes hubiera decidido subirse al carro de lo social y políticamente correcto empezaría la redacción de este artículo de esta forma: “Señores, qué vergüenza. Pagar cien millones de euros por un futbolista no es solo un error, es una agresión a la sociedad, al Estado de Derecho, a la justicia social. Debería de intervenir la Policía Nacional, el Fiscal General del Estado y el mismo Consejo de Ministros si hiciera falta. No se puede permitir que mientras cuatro millones de españoles se desesperan por falta de un puesto de trabajo que le proporcione mil euros al mes haya un señor, llámese Florentino Pérez o como sea, que pague esta burrada por un jugador. Por muy Cristiano que sea, por mucho Ronaldo que se llame. Es sangrante, es injusto, es cruel; este país, definitivamente, no tiene arreglo”.

Si hubiera esto escrito, digo, esta mañana, a primera hora, ya me hubiera sonado el móvil varias veces. Y se hubiera llenado la memoria de mensajes: “mui weno lo tuyo, toi dcuerdo, s vergnzso”.

Sin embargo, me voy a situar en otro escenario. Imaginemos que el Real Madrid en vez de ser como es ahora un ente etéreo (nadie sabe quién es su dueño) fuera, como es, por ejemplo, el Almería, una sociedad anónima. Y que sus acciones cotizaran en bolsa, estuvieran en el Ibex-35. Les hago esta pregunta: ¿Tras fichar a Cristiano Ronaldo y desembolsar cien millones, las acciones del Madrid bajarían o subirían de precio? No lo duden ni un segundo, el valor de las acciones se hubiera disparado. Ergo, la inversión no será tan disparatada, ¿no? Pues claro que no. Todo lo contrario. El Madrid era, hace tan solo unos días, una empresa languidecida, amortizada y de futuro incierto. Una decisión empresarial la ha puesto, de golpe, en valor. Esto, Laporta lo sabe bien. Y por eso le ha sentado tan mal.

sábado, 13 de junio de 2009

Huelga en la construcción


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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A principios de 2.007 la patronal y los sindicatos de la construcción negociaron un convenio con vigencia para cinco años en el que se estipulaba -entre otras mejoras para los trabajadores, como la reducción de la jornada laboral- que cada año los salarios subirían el IPC previsto más 1,5 puntos. El acuerdo se aplicó en 2.007 y también en 2.008. La situación del sector hasta entonces es por todos conocida: Medio millón de viviendas por año, fuerte inversión en obra pública y, en consecuencia, casi el pleno empleo, teniendo que recurrir muchas empresas a buscar trabajadores en el extranjero para poder hacer las obras.

En 2.008 el sector se hunde, y a final de año la destrucción de empleo supera el medio millón, tendencia que ha continuado en los cuatro primeros meses de este año 2.009. En mayo el Plan E ha salvado, momentáneamente, la situación, a pesar de lo cual la misma CCOO estima que solo en Andalucía se perderán de aquí a final de año entre 200.000 y 300.000 empleos. La situación es delicada para los trabajadores, pero también para las empresas, que libran una dura batalla por la supervivencia. Son frecuentes los “eres” y despidos (con las consiguientes indemnizaciones), las quiebras y suspensiones de pagos, la acumulación de efectos impagados y la restricción del crédito bancario, a lo que hay que sumar una desconfianza generalizada hacia el sector que ocasiona que las transacciones comerciales se tengan que hacer con pago por adelantado o a la entrega del material.

En una situación tan caótica como ésta –y, créanme, no exagero-, los sindicatos se introducen en su particular burbuja anticrisis y amenazan con una huelga en el sector si los sueldos no se incrementan este año 2.009 en un 3,5 %. Pues ánimo, que es justamente lo que faltaba.

sábado, 6 de junio de 2009

Pepe el Monstruo


Emilio Ruiz
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La situación personal que se adquiere en un momento determinado de la vida se debe a muchos factores, unos positivos y otros negativos. Día tras día, unos suman y otros restan hasta que nos colocan donde estamos. En mi vida ha habido muchos negativos (recuerdo de forma especial una intoxicación de muerte el mismo día que tenía la prueba final de unas oposiciones), pero hoy dos de ellos recobran actualidad a propósito del libro de José Ángel Pérez “Los 60 son nuestros y los 70 también”.

Corrían los años 60 y estaba internado en el Colegio Diocesano. Aquí hice casi todo el bachillerato, pero me cuesta trabajo hallar una palabra de elogio para el centro. Ya les contaré. A las 6 nos levantaban para oír misa y ponernos a estudiar. Justo a esa hora las monjitas de Las Puras entonaban sus maitines y nos fastidiaban el estudio. ¿No han sido las monjitas de Las Puras un factor negativo en la vida de uno? Pues lo han sido. Y hay otro: El colegio estaba al lado de Radio Juventud, en cuyo patio, justo a la hora del estudio vespertino, ensayaba cada tarde un conjunto musical. A ver quién era capaz de estudiar en semejantes condiciones.

Cuarenta años después me entero por este libro de que aquel grupo se llamaba “Los Huracanes”. Entonces, cuando les preguntaba a los coleguillas de la capital, solo sabían decirme que era “el conjunto de Pepe el Monstruo”. No sé si Pepe el Monstruo era el propio José Ángel, miembro del grupo, según he sabido ahora. Lo de monstruo no era en sentido despectivo. Al contrario, contaban que era el líder del grupo, y los jóvenes, al verlo, lo saludaban al grito de “¡Pepe, eres un monstruo!”. Por cierto, José Ángel, fe de erratas de tu libro: El segundo single de “Los Puntos” no se titula “El color de la noche”, sino “En el calor de la noche”. Que no es lo mismo.

jueves, 4 de junio de 2009

Vuelve el ahorro



Tiene la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) un grupo de sabios que se dedica a analizar el modo de vida de los españoles mediante la interpretación de datos estadísticos, que a la vez les sirven de soporte de formación de criterios para acertar el futuro. Lo último que nos han dicho es que el número de parados a finales de año se va a acercar a los cinco millones, cifra catastrófica que no comparte el gobierno, que le ha dicho a estos señores algo así como “vosotros, del pasado, lo acertáis todo porque utilizáis datos y hechos contrastados, pero del futuro acertáis menos idea que la pitonisa Lola”. El tiempo quitará y dará razones. Nos han dicho también algo bueno: Que recuperamos el sacrificio por el ahorro, que había desaparecido de nuestras vidas.

La sociedad española siempre ha sido muy tradicional: apego a la familia, al terruño, a la casa propia… y también al ahorro. Nos lo repetían nuestros padres: “Tú, hijo mío, si ganas diez gasta ocho, pero déjate dos guardados; por lo que pueda pasar”. Nunca ha tenido la consideración de buen padre de familia quien no ha sido capaz de dejar en herencia un poco más de lo que él recibió.

Con la algarabía económica de los últimos tiempos habíamos pasado del “si ganas diez gasta ocho” al “si ganas diez gasta doce, que la vida es bella y solo se vive una vez; y el que venga detrás, que achuche”. Ahora, con la crisis, muchos de nosotros le hemos visto las orejas al lobo y estamos comprobando que no todo el monte es orégano, que el sabio consejo de nuestros antepasados no estaba basado en tradiciones arcaicas, sino en un modo responsable de administrar el bienestar familiar. Bienvenidos seamos, otras vez, al mundo de la cordura. Y gracias, señores de Funcas, por, entre tanta mala noticia, decirnos algo bueno.

lunes, 1 de junio de 2009

Estamos en campaña


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
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Me aburren las campañas electorales. Y si son de unas elecciones europeas, hasta me molestan. No me interesan nada. Además, me parece que este hastío mío es compartido por un amplio porcentaje del electorado. Lo pudimos ver en el debate del otro día en La 1 de TVE. Creo que tuvo una audiencia del 12 %, es decir, que de cada cien españoles que en ese momento estaban sentados delante de la televisión solo doce se pusieron a verlo. Estaba en su conocimiento el 88 % restante. Por lo que a mí respecta, ¿con el Dr. House en Cuatro iba a desviar mi atención hacia aquello? Faltaría más. ¿Quiénes son Mayor Oreja y López Aguilar para que merezcan un minuto de mi tiempo libre? Nada, o casi nada. Uno, el del PP, apenas pinta algo en su partido, y si ahora lo han puesto de cabeza de lista es para seguir manteniéndolo lejos de Génova y de paso darle un momento de satisfacción a la marginada ala dura del partido. El otro, el del PSOE, fue despojado del protagonismo que da un puesto en el Consejo de Ministros y enviado a Canarias a ver si recuperaba el terreno perdido. Fracasado en el intento, se le envía a Bruselas para sacarlo del anonimato isleño.

Dicen que Europa es muy importante, que el 70 % de nuestra vida diaria está regida por las líneas maestras que nos marcan en Bruselas. Pues no lo parece. Si fuera así, ¿por qué se habla tan poco de Europa y se debate tanto de asuntos banales? Otra cuestión: ¿Qué más da que estas elecciones las gane o las pierda el PSOE o el PP obteniendo uno un escaño más o un escaño menos que el otro? Da igual. El Parlamento europeo tiene 500 diputados, uno más o uno menos de un partido carece de importancia. El resultado de estas elecciones tienen un valor, pero ese valor tiene su lectura en clave interna, en clave partidista, que es ajena al interés de los ciudadanos.