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jueves, 14 de mayo de 2009

Gracias, Hugo

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

Querido entrenador: Si fueras argentino me lo hubieras puesto fácil, porque te diría eso de “Qué bueno que viniste”. Pero como eres mejicano, tampoco me lo has puesto difícil, porque así puedo decirte que bendita la hora en que Alfonso se acordó de ti. No sé si te han hablado de la grave enfermedad que padecíamos cuando arribaste. No era una enfermedad física, era psíquica, una depre. Una depre de caballo. El caso es que no empezamos mal. Triunfo allí, empate aquí, triunfo aquí. La alegría nos duró justo el tiempo en el que Arconada se deshizo del sistema Emery para adoptar look propio. Qué desastre, míster: 6 punticos en 12 partidos. Menos mal que llegaste. Vaya credenciales las tuyas: 19 partidos, 30 puntos. ¡Jo, eso sí que merece, si la barriguita te dejara, una buena voltereta!

Mas no creas, Hugo, que ahora hemos pasado de la depresión a la euforia. Ni pensarlo. Nuestros pies siguen en el suelo, sabemos el terreno que pisamos y somos conscientes de la fortaleza que tenemos, que es la fortaleza de un equipo… iba a decir modesto, pero no, voy a decir humilde. Nuestros avales no son los cheques millonarios ni los fichajes de lujo, nuestro soporte es la ilusión, el amor propio, la responsabilidad y la confianza. La confianza en una plantilla que tiene mucho mérito, porque viniendo, la mayoría de ellos, casi del anonimato, están alcanzando la gloria, individualmente y como equipo. Qué orgullo sentimos cuando vemos que media Europa se fija en nuestros muchachos.

Este primer tomo de tu novela, míster, tiene final feliz. Y como te han sobrado páginas, dibuja y pinta en ellas lo que quieras. Pero no olvides que tras recrearnos con todo lo bueno que nos has dado, de la próxima temporada no esperamos nada menos. Confiamos en ti. Apáñatelas como puedas. Te queremos, amigo.