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jueves, 21 de mayo de 2009

Alfonso García


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

Una cuestión previa: La amistad que me une con Alfonso García, Presidente del Almería, es nula. Cero. No he intercambiado con él palabra en mi vida y le conozco de lo mismo que le conocen muchos aficionados, de verlo en el campo. No sé nada, ni me interesa, de su vida personal o empresarial, y si voy a hablar de él es solamente en su condición de Presidente y en mi condición de aficionado y socio del club. No me mueve, pues, condicionante alguno a la hora de emitir un juicio.

En esta tierra, futbolísticamente hablando, la inanición es lo que ha imperado, y cuando alguien ha roto el velo del tedio no faltan los rompefarolas de turno. Abundan ahora los comentaristas de medio pelo, becarios mal pagados, a los que se les ofrece, sin reparo alguno, un espacio para que digan lo que quieran. De fútbol, claro, de otros temas no les dan ni media línea. Es gente que no tiene ni idea de cómo se mueve el mercado, y creen que el fútbol es sólo sentimiento. ¿Se llevan cuatro jugadores? ¡Pues será inútil este Presidente que no ficha cuatro mejores! No les preguntemos ni que con qué dinero ni en base a qué presupuesto, que estos ilusos responderán que eso es intrascendente, que los sentimientos no tienen precio. Mirad, chicos: El Almería, por presupuesto y por afición, no puede ser un equipo receptor de figuras, tiene que ser un equipo creador de figuras. Negredo, Bruno y Mané vinieron sin ser casi nada en el mundo del fútbol. Ahora se van hechos futbolistas. Ése es nuestro mérito, ése es el mérito de Alfonso García. Y ésa nuestra línea.

Alfonso García sabe de lo que va. Su proyecto está claro. Y quien no comulgue con él, que cambie de aires, pero que no pida, por favor, que cambie de proyecto. Porque sería el principio del fin. El Presidente tiene las ideas claras. Nosotros también.