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viernes, 29 de mayo de 2009

¿Absorción encubierta?*


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es


La decisión de los consejos rectores de Cajamar, Caja Campo, Caixa Albalat y Caja Rural de Casinos de constituir el Grupo Cooperativo Cajamar tiene todos los visos de ser un anticipo de lo que se avecina: una absorción por Cajamar de las otras tres entidades. Es mi opinión. Nos dicen sus presidentes que cada entidad mantendrá su soberanía e independencia, plena personalidad jurídica, sus órganos de gobierno y dirección, sus plantillas, oficinas, sedes sociales y obra social, pero a renglón seguido añaden que consolidarán balances y pondrán en común su estrategia de negocio y sus políticas de gestión y de control de riesgos, solvencia y liquidez. Se puede observar incluso cierta incompatibilidad en los propósitos. ¿De verdad que se puede tener plena soberanía e independencia cuando se comparten riesgos, se consolidan balances y se establecen estrategias de negocio comunes? En los estatutos sí, en la realidad no. ¿O acaso Banesto es independiente del Santander? ¿O el Andalucía del Popular?

La interrogante que planea el titular de este artículo no hay por qué interpretarlo en sentido perverso. Aún estando convencidos, como estamos, de que lo que se hace ahora es allanar el camino hacia una simple absorción consideramos que hacerlo así es actuar con inteligencia. Los localismos, en el tema bancario, son una lacra que nadie sabe cómo erradicar. Se erradican solos cuando ya se ha caído uno en el pozo, pero, mientras tanto, la bandera propia sigue arribada, y cuanto más alto, mejor. Cajasur, por poner un ejemplo, era hasta ayer la elegante señorita que despreciaba a todos los galanes. Y ahora la hemos visto por Murcia buscando pretendientes y temiendo quedarse soltera y sin compromiso.

* Este artículo no se publica en “La Voz de Almería”.