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sábado, 18 de abril de 2009

Mafo-Barea: la película

Hay que ver qué floja es la memoria. Mostramos asombro por esta película que todos los días nos ofrecen MAFO (ya saben: Miguel Ángel Fernández Ordóñez, Presidente del Banco de España) y los miembros del gobierno, con sus encontradas opiniones sobre la situación económica, cuando cualquier mente medio despierta recuerda que la película no es de estreno, que es una vieja reposición. En cada pase cambia, eso sí, uno de los actores principales. Ahora es MAFO, pero antes fue José Barea, aquel viejecito andaluz al que Aznar echó mano para que dirigiera la llamada Oficina Presupuestaria. Antes del carguito, don José llevaba a sus espaldas –y lleva, porque aún sigue en activo como catedrático de Economía y Hacienda y como autor de artículos periodísticos que son lecciones de sapiencia económica- muchos años de experiencia al servicio del erario público. Aznar le buscó un puesto a su medida, sin organización administrativa alguna, con el único encargo de que en cada momento dijera las verdades del barquero. Y vaya si las decía. Y todos lo agradecimos. Hasta que los asesores listillos de Moncloa creyeron que aquel eslabón suelto podía tener repercusión en la cadena de votos. Y le dieron el bote.

Barea no era ni un insolvente, ni un irresponsable ni un lenguaraz. Tampoco Miguel Ángel Fernández Ordóñez lo es. Al contrario. MAFO es, como Barea, un economista de gran trayectoria y un gran prestigio profesionales ganados tras muchos años de servicio a los intereses públicos. Muchos zapateristas chirrían cuando le oyen hablar. Son los mismos que aseguraban hace unos meses que este país era Jauja y que el pleno empleo era cosa hecha. Hace bien Zapatero en mantenerlo ahí, y haría mejor aún si de vez en cuando le hiciera caso.