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viernes, 17 de abril de 2009

Alcaldes del 79-83


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

Confieso que no terminan de agradarme los actos que conmemoran efemérides. No es por nada, simplemente es porque mi mente está tan repleta de proyectos de presente y de futuro que creo que no puedo permitirme el lujo de regocijarme durante mucho tiempo en el recuerdo. Ya llegará su momento. Ahora, ni me dejan ni lo deseo. El poco tiempo libre que me queda, y también el ocupado que no me queda, lo oriento hacia el futuro, y el uso que hago del pasado es como eslabón de experiencia hacia una actuación que viene. No sé si me explico, seguro que no, pero qué más da.

El caso es que, rompiendo los esquemas, el jueves estuve en el homenaje que Diputación dio a los alcaldes del periodo 79-83. Emotivo acto, sí, señor. Aproveché para rendir tributo a muchos amigos que prestaron un servicio impagable a sus pueblos en unos momentos de penuria económica para todos. Dicen que ahora, los ayuntamientos, están en crisis. Y si esto es una crisis, ¿aquello qué era? No había una peseta, y, a pesar de ello, se transformó la vida de los municipios. Sobraban valor, dedicación e imaginación.

Fue un acierto del actual presidente de la Diputación, Juan Carlos Usero, volcar casi todo el protagonismo del acto en José Fernández Revuelta, el presidente de entonces. Fernández Revuelta fue un buen presidente y un presidente bueno. No sé por qué, pero siempre he tenido la sensación de que el puesto que ocupaba no le había llegado ni por vocación ni por querencia. Al vicepresidente del momento, Fausto Romero, se le veía en su salsa. (Me halagó con sus palabras: “Leo lo tuyo y siempre estoy de acuerdo”. Vaya, no coincidimos, yo no estoy de acuerdo en casi nada de lo que escribo). No vi, y me preocupé, ni a Santiago, ni a Maresca, ni a Céspedes ni a Adolfo. Qué buena gente. Los saludaré en el 50º aniversario.