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sábado, 28 de marzo de 2009

El metro de Sevilla




Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
http://www.emilioruiz.es/



El próximo jueves se inaugurará oficialmente el Metro de Sevilla. Desde finales del año pasado funciona en pruebas durante varias horas al día. Como las amistades están para algo, un amigo, Jesús Díez, Director General de la empresa concesionaria, me invitó el pasado martes a visitar las instalaciones y hacer un recorrido desde la estación de San Bernardo hasta las cocheras de Alcalá de Guadaíra. Todo tan nuevecito, tan de estreno, tan limpio, tan moderno, gusta de ver. Pero me hizo una pregunta de esas que se prestan a respuestas de cumplido: “¿Verdad que impresiona?”. Y me deslicé en vertical: “Pues la verdad es que no”. Di mis explicaciones: No entiendo esa obsesión que tienen los arquitectos e ingenieros modernos por dar tanto protagonismo al hormigón armado visto. Las estaciones de Sevilla son cemento y más cemento. Ni un detalle. Espanta tanta sobriedad. Y le puse un ejemplo: Mira, cuando abrieron la T-4 de Barajas, tenía curiosidad por verla. No sabía lo que me iba a encontrar. Como ahora. Y esa sí me impresionó. Era algo distinto, algo nuevo, algo que te hace exclamar positivamente. Este metro, por el contrario, despierta aburrimiento. Y mira que siento decirlo.

Me tranquilicé cuando Jesús Díez me dijo que dos días antes habían estado allí Victorio y Lucchino. Les hizo la misma pregunta. “Le faltan lunares”, respondieron los diseñadores. Justo lo que quería decir yo.

Por cierto, en días como éstos no faltan los aguafiestas. Esta vez el papel lo hizo nuestro querido paisano Francisco Jiménez Alemán. Firmaba un artículo en “El Correo de Andalucía”, y en vez de celebrar la buena nueva, dedicaba el tiempo a criticar la forma de hacer obras de los andaluces en contraposición con la forma de hacerlas de su ex-patrón madrileño Ruiz Gallardón. ¡Ay, nuestro sempiterno complejillo de inferioridad!