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jueves, 8 de enero de 2009

Muerte en el tajo




Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es


El año 2.008 nos ha dejado una buena noticia en cuanto al número de fallecidos por accidentes de tráfico. Se han reducido en más de 20 %. Los 2.181 muertos son muchos, pero son 560 menos que hace un año. Pero 2.008 también nos ha dejado una mala noticia: pese al descenso de la actividad, 261 trabajadores de la construcción han visto truncada su vida en el tajo, tan solo ocho menos que el año pasado. En Andalucía, los 50 fallecidos superan incluso en número a los 47 de hace un año. Hay motivos para el pesimismo.

¿Por qué la construcción sigue teniendo semejantes cotas de siniestrabilidad? Todos los expertos coinciden en señalar que la legislación es la adecuada. La Ley 31/95, de Prevención de Riesgos Laborales, y el Real Decreto 1627/97, por el que se establecen Disposiciones Mínimas en Materia de Seguridad y Salud en la Construcción son una transposición casi literal de la normativa europea que tan buenos resultados está dando en todos los países. No es, pues, cuestión de regulación legal. ¿Qué falla entonces?

En mi modesta opinión aún no se ha hecho un estudio serio que analice la situación y proponga las soluciones adecuadas. El esperado “Informe Durán”, con todos los respetos para su autor, fue decepcionante. Los sindicatos insisten en que la situación es consecuencia de la alta temporalidad del empleo, pero los datos estadísticos no avalan esta afirmación. Tampoco la solución está en poner un inspector en cada obra, pues para eso está el Coordinador de Seguridad y Salud, que no olvidemos que es un profesional de la prevención. Lo que sí está claro es que este año 2.009 algo novedoso habrá que hacer. Los lamentos no solucionan nada. Si con los accidentes de tráfico se ha conseguido, ¿por qué vamos a dejar la siniestrabilidad de la construcción como un caso perdido?