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sábado, 24 de enero de 2009

Manos a la obra


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

Ayer, sábado, terminó el plazo durante el cual los ayuntamientos podían enviar al M. A. P. sus peticiones de inclusión de obras en el Fondo Estatal de Inversión Local. Mañana, posiblemente se conocerán los municipios acogidos al mismo, aunque estoy seguro de que se habrá cubierto la totalidad de las cantidades asignadas, salvo algún error en la tramitación. Sinceramente, no he entendido la preocupación de algunos ante el temor de que los ayuntamientos dejasen pasar la oportunidad. Ningún alcalde iba a alcanzar tal grado de irresponsabilidad, sobre todo si se tiene en cuenta que la financiación del plan corre a cargo del Gobierno central.

También ha sido un poco sorprendente la polémica creada en torno a la efectividad de este fondo, al que la Junta de Andalucía ha añadido su Plan Proteja. Se han oído muchos disparates, como decir que “no soluciona el problema de los tres millones de parados” (¡faltaría más!), que es “vender humo” (¿es vender humo el mayor plan de inversión local que se ha hecho en España?) o que este plan “no genera puestos de trabajo estables” (¿qué puesto de trabajo es hoy estable: el de una fábrica de coches?; ya lo estamos viendo).

Este plan genera actividad. Y la actividad es empleo, es riqueza, es inversión, es dinamismo económico. Algo tan simple como una placita que se hace en un pueblo no sólo ofrece empleo a los diez trabajadores que la construyen. Beneficia al bar de la esquina, a la tienda de al lado, al transportista que lleva los materiales, al que los fabrica, al comercial que los ofrece… hasta beneficia al mismo Estado que la financia porque una parte de la inversión vuelve a las arcas públicas vía impuestos. Beneficia a todos, excepto a las mentes estrechas que no ven más allá de dos palmos de sus narices.