_______________________________________________________________________________________________

jueves, 11 de diciembre de 2008

Todos a la cárcel


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es


Ante el anuncio del Ministerio del Interior de construir varios recintos penitenciarios a lo largo y ancho del solar patrio, entre ellos uno en la provincia de Almería, y más concretamente en la zona norte, los alcaldes de los pueblos del Alto Almanzora han girado visita a la prisión de Albolote para conocer, sin situ, las ventajas y los inconvenientes de una instalación como ésta. A la vuelta, todo son elogios para la realización de un proyecto de este tipo.

Hace unos años, el mismo proyecto salió a la luz estableciendo, a diferencia de ahora, el municipio concreto de ubicación, Zurgena. Ahora parece que al Ministerio le da igual el pueblo. Aquel anuncio del gobierno tuvo, entonces, una reacción de oposición inmediata por parte del ayuntamiento zurgenero, y su alcalde vino a decir poco menos que antes de ver la cárcel en su pueblo tendrían que pasar por encima de su cadáver.

En el intervalo de tiempo transcurrido entre aquella reacción y ésta, tan opuestas, muchos nos hemos puesto a pensar cuáles son realmente las ventajas y desventajas de instalar un recinto carcelario en una comarca o un municipio determinados. Y, por lo que a mí respecta, quisiera ser sincero: inconveniente no veo ninguno. Ventajas veo muchas. Necesitaría otro artículo para enumerarlas. Para encontrar una sola razón que motivara mi oposición a un proyecto como éste tendría que reconstruir en mi mente la versión novelesca de los viejos recintos carceleros. Y aún así, hasta dudaría, pues, según vemos en las películas del género (¿cuántas veces habré visto ya Alcatraz?), los presos que se fugan nunca van al pueblo de al lado a hacer fechorías. Pueden ser delincuentes, pero, hombre, todos tontos no van a ser.