_______________________________________________________________________________________________

miércoles, 3 de diciembre de 2008

¡Que vienen los rusos!


Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

Esto de la economía global no hay quien lo entienda. Y si no, que le pregunten a Sacyr. Hace unos años, a Del Rivero se le ocurrió comprar el 35 % de una constructora francesa, Eiffage (por cierto, con delegación en Almería). Quienes no lo saben deben saber que una participación así de una sociedad cotizada supone en la práctica tomar su control, salvo acuerdos muy estrictos de accionistas minoritarios o existencia de otro socio mayoritario, que no era el caso. Compra la empresa, digo, y cuando va a tomar posesión, los administradores le dicen que nanay, que Sacyr allí no pinta nada. Y eso que era una empresa de Francia, nación con la que compartimos mercado único. La española acude a los tribunales franceses y comunitarios, y entre recurso y recurso y sentencia favorable y desfavorable, al final, aburrida, tira la toalla y vende las acciones con unas minusvalías de quinientos millones de euros. Menudo palo, y menudo fracaso de la economía global.

Como a Luis del Rivero le gustaba meterse en todos los charcos, también entró en Repsol (en el BBVA le pararon a tiempo) con la compra del 20 % de sus acciones. Agobiado por unas deudas que superan los 12.000 millones de euros (y porque ha vendido Itínere), decide venderlas, y miren por dónde los únicos pretendientes vienen de la temida Rusia. ¿Cómo vamos a vender Repsol a los rusos?, se escandalizan los otrora liberales convictos. ¿Y por qué no? El interés general de un país se defiende dotando a sus sectores estratégicos de un marco regulatorio adecuado, no poniendo puertas al campo en el fluir de los mercados de capitales. Se sorprenderán si les digo que ni Alemania ni Suiza tienen petrolera propia. Y no pasa nada. Tienen, eso sí, una legislación pensada para evitar el estropicio que les puede ocasionar el millonario ruso de turno.