_______________________________________________________________________________________________

domingo, 26 de octubre de 2008

Ante la crisis toca rezar



Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
www.emilioruiz.es

Suelen decirnos los creyentes a quienes creemos que no hay vida más allá de ésta que nos convertiremos cuando estemos ante una situación límite. Tengo un amigo piadoso que es muy didáctico para esto. Dice que la mayoría de los humanos que han dejado este mundo, unos instantes antes de la expiración, han dirigido su pensamiento hacia el eterno lugar para congraciarse con el Altísimo. Yo he visto otros más pillos que ni siquiera han esperado momentos tan delicados y han echado mano del benefactor para resolver situaciones más livianas, léase, por ejemplo, las oposiciones de un hijo o la enfermedad de un pariente.

Yo también tengo una experiencia de vivir una vez una situación límite, pero me dolía tanto una pierna que no me dio tiempo a ordenar mi pensamiento antes de perder la conciencia. Así que no puedo extrapolar mi experiencia. Seguiré esperando.

Sin embargo, hoy me hubiera gustado pertenecer a ese inmenso club –perdón por la expresión- de los creyentes. Para no verme en la extraña situación en la que me he visto. El amigo en cuestión ha venido a contarme su dramático problema familiar: el hijo menor, empleado administrativo de una empresa de construcción, se le ha quedado en paro, y el de enmedio, pintor autónomo, tiene encargos sólo hasta final de mes. Me pregunta que qué pueden hacer para resolver su problema, y de paso, si puede ser, el de otras familias que viven situaciones similares. La respuesta me ha salido como un resorte: “¡Rezar!”.

Ha transcurrido un rato, y ahora me ha dado por maniar por la respuesta tan peregrina. Soy imbécil o qué, me pregunto. Podría haberle dicho algo más acorde con mis ideas y mis conocimientos, y no esa tan ridícula que ni a él mismo ha convencido. Pero es la única que me ha salido del alma. Y por más que lo intento no me sale otra.