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viernes, 5 de septiembre de 2008

Hablemos del Almería

Es posible que haya ciudadanos almerienses, y hasta es posible que haya muchos, a los que esto del fútbol ni les va ni les viene. Y como a ellos ni les va ni les viene, pues piensan que da igual que nuestra provincia tenga un equipo en 1ª División, lo tenga en 2ª o lo tenga en 3ª Regional. Están equivocados, como se equivocan quienes crean que, como a ellos no les gusta leer, pues no es necesario que haya bibliotecas, y como no les gusta reír, pues fuera circos. Me produce bochorno tener que recordar que cualquier hecho o actividad social, o deportiva, o económica, o cultural, o del tipo que sea, que influya positivamente en el ánimo o en la economía o en el bienestar de una parte de la sociedad es buena para la generalidad de la sociedad. El bienestar o la felicidad absoluta de un pueblo no existe. Existe la felicidad personal e intransferible de cada uno, y la suma de muchas felicidades individuales produce felicidad colectiva.

Que Almería tenga un equipo en 1ª División es un hecho positivo sin salvedad alguna. Que seiscientos millones de personas de todo el planeta estén frente a un televisor viendo cómo el equipo de nuestra ciudad se bate con el Real Madrid en el Campo de los Juegos Mediterráneos, y encima de todo le gane, eso es positivo para una provincia, aunque sea sólo a efectos de promoción publicitaria. Quien no lo entienda así es que no vive en este mundo.

Por eso, creo que Almería tiene mucho que agradecer a Alfonso García, el hombre que está haciendo posible esta realidad. Pero, cuidado, que estemos inmensamente agradecidos al Presidente no significa que tengamos limitada nuestra libertad para manifestar que algunas de sus decisiones se han tomado de forma equivocada. Y Alfonso García se ha equivocado con el tema de los abonados al club. Se equivocó el año pasado, y éste, no solamente no ha reparado el error, sino que lo ha incrementado. Me gustaría explicar por qué.