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domingo, 7 de septiembre de 2008

El mausoleo romano de Abla




Si hay un elemento de nuestro patrimonio arquitectónico-histórico que no le es ajeno a casi ningún almeriense, ése es sin duda el mausoleo de Abla. Y no porque su atractivo haya merecido muchas visitas intencionadas, sino más bien porque su ubicación, a escasos metros de la antigua carretera nacional, hacía inevitable al viajero su contemplación aunque fuera sólo unos segundos. La Ermita de San Sebastián –como los lugareños la conocen- llevaba camino de correr la misma suerte que otras edificaciones históricas de la provincia, de las que hoy no quedan ni rastro. Pero ha aguantado el “tipo” casi veinte siglos, desde el siglo II de nuestra era hasta hoy.

Hace un par de años la Junta de Andalucía decidió por fin su restauración. Pero los trabajos revelaron nuevos hallazgos, como un revoco policromado y unos muros perimetrales de mayor altura que los conocidos hasta ahora. El hallazgo de la impermeabilización original demostraba que nunca había existido un remate sobre la cubierta y que, por tanto, no procedía crear algo que nunca llegó a existir. El proyecto de restauración contempla la creación de una cubierta piramidal y revestimiento de cobre. Tras estos hallazgos, las obras se paralizaron. Afortunadamente. Esa puede ser la excusa perfecta para evitar el enorme atropello que se estaba cometiendo. Basta ver una vieja fotografía del estado anterior y otra del estado en que se encuentra la obra paralizada para llegar a la conclusión de que el resultado es el mismo que si se hubiera metido un pico y una pala y se hubiera construido algo nuevo sin provecho alguno del original. Un cuadro no se restaura estampando sobre él dos capas de pintura blanca y pintando nuevos elementos. Pues esto parece que es lo que se han hecho con el entrañable mausoleo de Abla. Vuélvase al original y respétese al máximo, por favor.