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sábado, 16 de agosto de 2008

De la Eurocopa a las Olimpiadas



Emilio Ruiz
Director de La Cimbra
info@emilioruiz.es

Dentro de unos años, cuando se analice la evolución económica de España durante el segundo lustro del siglo XXI los estudiosos establecerán dos periodos claramente diferenciados: una mitad del periodo de progreso y dinamismo económico que culminó, a modo de guinda de regalo, con la obtención de la Eurocopa de Fútbol, y un segundo periodo, del mismo espacio de tiempo, que se inició, a modo de aviso de castigo, con el fracaso de nuestros deportistas en las Olimpiadas de Pekín.

A los españoles nos pasa como a los buenos coches: pasamos de cero a cien en unos pocos segundos. Hasta el día siguiente de la Eurocopa, teníamos un estado de ánimo efervescente arrastrados por la experiencia de un periodo de prosperidad tan positivo que hasta nos hizo olvidar que el principio básico de la economía se rige por el método de los dientes de sierra, es decir, que siempre, siempre, a una época de bonanza la sucede una época de recesión. Y viceversa.

Fue terminar la Eurocopa y empezar las Olimpiadas, y nuestros deportistas olímpicos parece que se están dejando llevar por el nuevo sentimiento de pesimismo que nos invade. A ellos, los que están en China, les cuesta trabajo conseguir un metal, y a nosotros, los que nos hemos quedado aquí viéndoles por televisión, hemos llegado a la conclusión de que la actuación de nuestros atletas no es otra cosa que la transposición del estado de ánimo en el que todos estamos sumidos. De pesimismo y de derrota. Nuestro Presidente, con buena intención, se supone, intenta remediar la situación económica, y por ende la deportista, con veinticuatro medidas de urgencia. Leídas una a una y con detenimiento, parece que ninguna de ellas van a servir para traernos de Pekín muchas medallas más. Si servirán o no para lo otro, para crear cierto optimismo económico, eso no lo sé; pero, en mi modesta opinión, creo que tampoco. También yo... pesimista. ¡Joder...!