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domingo, 10 de agosto de 2008

Balanza fiscal y populismo

El ciudadano de a pie –usted, lector; yo mismo, cualquier vecino nuestro- es “titular”, por así decirlo, de su propia balanza fiscal. El Estado se nutre de los impuestos de todos, los recauda según las aportaciones de cada uno y después los distribuye, equitativamente se entiende, en forma de prestación de servicios, subvenciones, infraestructuras, etc. Lógicamente, no todos los ciudadanos aportan lo mismo a las arcas del Estado ni tampoco reciben lo mismo. Haciendo una clasificación miserable podríamos decir que los ciudadanos españoles se dividen en dos grupos: Los que aportan más que reciben y los que reciben más que aportan.

¿A que no se le ha pasado por la imaginación ni a usted, lector, ni a su vecino, ni a nadie con un poco de sentido común, hacer pública su balanza fiscal particular, y menos, si es contribuyente neto, utilizarla contra otros vecinos que se encuentran en el lado de los que reciben más que aportan? Siempre hemos entendido que este tema es muy delicado y sensible, y pregonarlo no aporta nada a la convivencia ciudadana.

Pues esto es lo que quieren hacer ahora ciertos políticos que gobiernan los territorios donde residen el mayor número de ciudadanos “ricos”. Quieren dar a conocer la balanza fiscal agrupada de sus vecinos para que todo el mundo sepa que la aportación que éstos hacen al Estado supera lo que el Estado les devuelve. Pero no quieren hacerlo para alardear de su solidaridad, lo cual sería considerado como una simple actitud de fanfarronería y mala educación. Lo quieren hacer para reclamar su pretendido derecho a recibir más que los demás aporque aportan más que los demás. Es decir, lo hacen para intentar romper el principio de solidaridad que tan ejemplarmente recoge nuestra Constitución. Creo que ningún gobierno con sensibilidad social debe entrar en ese juego.